20 Noviembre 2009
Ricardo Blach abraza a su hija Cristina tras 47 días de secuestro.- Las mujeres de los marineros gallegos cambian una habitación de lujo por los camarotes del 'Alakrana' para reponerse del susto.- El barco atraca en Seychelles con sus 36 tripulantes sanos y salvos
Los marineros del Alakrana, siguen a bordo del barco en el que han pasado 47 días secuestrados, pero ahora, acompañados de sus familias. Tenían una habitación reservada en un hotel de lujo de Seychelles para reponerse antes de subir al avión de la Fuerza Aérea Española que esta tarde les llevará de vuelta a casa, pero las mujeres de los marineros, que acababan de aterrizar en Victoria en ese mismo avión, han insistido en que preferían quedarse en el barco.
El Alakrana ha atracado a las seis de la mañana en el puerto de Seychelles. Han sido recibidos con un enorme aplauso. En el muelle aguardaban impacientes sólo las esposas de los marineros gallegos porque los familiares de los vascos rechazaron el ofrecimiento del Gobierno de viajar a Seychelles en el avión de la Fuerza Aérea. También esperaba la familia de Wilson, el único miembro de la tripulación natural de Seychelles. El patrón, Ricardo Blach, respondió en nombre de toda su tripulación a las preguntas de los periodistas, pero sin soltar un instante a su hija, Cristina Blach. "Esto es un sueño", explicaba. Un sueño "después del infierno". El patrón ha relatado su particular calvario con los piratas: "Nos han maltratado y a mí al que más. Como me veían más entero, me pegaban y me ataban para que me viniera abajo".
Aislado de la tripulación
Blach pasó el secuestro aislado del resto de su tripulación, únicamente al lado de su capitán, Iker Galbarriatu. No debía estar en el Alakrana el dos de noviembre, cuando los piratas les sorprendieron con la red de pesca echada y sin posibilidad de escapar. Iba a retirarse hace tres años "por presiones de la familia", pero "como un favor al armador, que es muy joven, embarqué por última vez". "Este ha sido mi último viaje" ha aclarado. Blach ha explicado que varios marineros están pensando en hacer lo mismo. "Hablan de buscar un trabajo en tierra, pero es en caliente. Tienen que meditarlo. Sigue valiendo la pena. En el Alakrana hay mucho pescado".
Silvia Albes y Pablo Costas se abrazaban, llorando los dos, mientras el resto de la tripulación iba bajando del barco, cruzándose ya con los marineros del relevo arrastrando sus maletas hasta el Alakrana. Los 47 días de secuestro sin poder pescar han causado un grave perjuicio económico y no hay tiempo que perder. El barco saldrá de nuevo a faenar en cinco o seis días, pero ya con vigilantes privados y armas de guerra para tratar de disuadir a los piratas de volver a acercarse a ellos.
Wilson ha revelado que el cinco de noviembre, tan sólo tres días después del secuestro, los piratas les dijeron: "Hoy es el último día, podréis llamar a vuestras familias. Pero luego, algo se torció". El marinero ha relatado que los piratas no se enfrentaron mucho a ellos, que estaban recluidos en el comedor, aunque oían como disparaban al aire todas las noches. "Fue peor para el patrón". También ha aclarado que una vez liberados, supieron que los tres compañeros a los que los piratas dijeron haber bajado a tierra amenazando con matarles si España no entregaba a sus dos secuaces encarcelados por la Audiencia Nacional, en realidad nunca habían abandonado el Alakrana.
Agradecimientos
Blach quiso agradecer sus gestiones al Gobierno, a la Audiencia Nacional y al embajador español en Kenia, Nicolás Martín Cinto "Nos han sacado del infierno". Martín Cinto no ha acudido a recibir al atunero, al contrario que el año pasado, con el Playa de Bakio. Sí estaba el embajador español en Etiopía, Antonio Sánchez-Benedito, representante también en Seychelles. Desde Madrid venían el secretario general del Mar, Juan Carlos Martín Fragueiro, interlocutor con las familias de los secuestrados, y el secretario de Estado de Política de Defensa, Luis Cuesta. Ambos se han mostrado sorprendidos del buen estado de los secuestrados. "Están muy enteros", ha descrito Fragueiro.
El médico y el psicólogo militares que viajaban con las familias en el avión de la Fuerza Aérea han examinado a toda la tripulación. Todos están bien, incluido el marinero que sufrió un cólico nefrítico durante el cautiverio y otro que padeció una crisis nerviosa tan fuerte que hizo pensar a sus compañeros que podía ser una angina de pecho. Están ya casi en casa. El avión de la Fuerza Aérea saldrá esta tarde, hará una escala en Luxor para reponer combustible y llegará a Madrid mañana hacia las ocho de la mañana. La fragata Canarias volverá a la zona de pesca para proteger a los atuneros en cuatro días, y el Alakrana, está ya casi listo para volver a faenar en menos de una semana. Ya han perdido mucho tiempo.
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20 Noviembre 2009
Familiares de marineros de Seychelles capturados en el 'Alakrana' y el 'Playa de Bakio' relatan su angustiosa espera
A Mirelle Pilate nadie la llamó para decirle que su hijo, Wilson, había sido secuestrado con otros 35 pescadores en el Alakrana. Tampoco, a pocas horas de su desembarco en el puerto de Seychelles, nadie la ha informado de su liberación. Lo sabe, pero por la televisión. Espera poder abrazarle hoy en el puerto de Victoria, aunque a Jason, padre de Guito, otro marinero de Seychelles secuestrado en 2008, en el Playa de Bakio, las autoridades portuarias le negaron la entrada. Al final, logró pasar porque los medios que informaban de la llegada de los tripulantes españoles amenazaron con publicarlo.
EL PAÍS reunió ayer en la humilde casa de Mirelle a estas dos familias que han sufrido la angustia del secuestro y el desdén de las autoridades y de los piratas, que, conscientes de que no alteraban en un céntimo el precio del rescate, impidieron a Guito y a Wilson llamar a sus familiares.
"Te humillan, entran a patadas para robártelo todo, pero los piratas no te hacen daño. Sólo quieren dinero". Guito trata inútilmente de consolar a Mirelle, de 74 años. Pero ella es incapaz de articular una frase sin dejar de llorar. Está convencida de que Wilson ha enfermado. "Es mi único hijo varón. ¡El otro se me murió!". Pese a todo, se considera, como Jason, afortunada. "Si no les hubieran secuestrado con españoles, ¿quién iba a pagar por él? ¿Yo? Lo único que podría hacer", cuenta mirando a su pobre alrededor y descalza, "sería morirme yo también".
El padre de Guito le cuenta que trató de convencerle para que dejara la pesca tras el secuestro. "Pero no quiso, le gusta mucho el mar". Mirelle también se resigna: "¿Y qué le puedo decir? Desde pequeño quería ser marinero, le encantaban los barcos". Guito y Wilson tienen 38 años. Guito ahorra para una casa, algo muy difícil, porque su sueldo bruto es de 170 euros al mes, y Wilson tiene dos hijos pequeños. Fueron juntos al colegio y al terminar, se dedicaron a lo que siempre habían visto en casa: Jason fue marinero hasta que se retiró para montar un restaurante que sólo sirve pescado. George, el padre de Wilson, fue pescador durante 42 años.
"Iba a venir en el Playa de Bakio, pero al final se fue al Alakrana y se libró de nuestro secuestro, aunque sólo por un tiempo, porque un año y medio después, a Wilson también lo cogieron", relata Guito. "El patrón del Playa de Bakio se retiró y el barco fue a pescar a otro sitio, aunque parece que están pensando en regresar porque aquí se pesca mucho más", cuenta. El padre de Wilson sólo interviene para lanzar una advertencia: "Los piratas son terroristas. Es un problema de todos los países. De todos".
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20 Noviembre 2009
Gestos de victoria, sonrisas y abrazos en el recibimiento a los 36 marineros del atunero en Seychelles. - "Me pegaban para que me viniera abajo", recuerda el patrón.
Gestos de victoria, sonrisas y abrazos han rodeado el recibimiento de los tripulantes del atunero vasco liberado Alakrana, que ha llegado esta madrugada a las islas Seychelles tras haber permanecido 47 días secuestrado por piratas somalíes en aguas internacionales del océano Índico. Nada más llegar a puerto, los 36 marineros, 16 de ellos españoles, han recibido en cubierta al secretario general de Política de Defensa, Luis Cuesta, al secretario general del Mar, Juan Carlos Martín Fragueiro, y al embajador de España en Etiopía, Antonio Sánchez de Benedito. Cogidos todos de la mano, han saludado a los familiares que les esperaban en el puerto tras haber llegado minutos antes en un avión fletado por Defensa.
Sin dejar de abrazar a su hija Cristina -que ha llegado a Puerto Victoria junto al resto de los familiares de los ocho tripulantes gallegos-, Ricardo Blach, patrón del barco, ha asegurado estar viviendo "un sueño". "Esto es un sueño, sigue valiendo la pena salir a pescar, aunque no para mí -este ha sido su último viaje-. Me han maltratado, a mí al que más porque veían que era el que estaba más entero. Me pegaban para que me viniera abajo", ha añadido Blach, que tenía que haberse jubilado hace tres años, pero que siguió en el Alakrana porque se lo pidió el armador como favor.
"Gracias a los gobiernos, a la audiencia, al embajador Nicolás Martín Cinto, que nos han sacado de este infierno", ha añadido el patrón, quien ha detallado que durante el secuestro hubo varios momentos donde parecían que estaban liberados, pero que luego todo se torcía. Blach, tras afirmar que el Alakrana va a llevar seguridad privada, ha asegurado que varios españoles de la tripulación se están planteando no volver a embarcar en el buque. Él les ha recomendado que lo piensen en frío ya que en el atunero "hay mucho pescado".
En este recibimiento no se encontraban los familiares de los ocho pescadores vascos, que declinaron viajar en el avión fletado por el Ministerio de Defensa. Por otro lado, 14 marineros gallegos pusieron rumbo a Seychelles, vía París, para embarcarse en el atunero.
El Alakrana ha llegado a Puerto Victoria, capital del país, hacía las 07.30 hora local (04.30 hora peninsular), escoltado por la fragatas de combate Méndez Núñez y Canarias. Está previsto que, tras el rencuentro con las familias, el patrón dé una rueda de prensa junto al ministro de Cultura y Deportes de las Seychelles.
Junto a los familiares que sí han viajado, se encontraba esperando a los tripulantes del Alakrana la mujer del marinero de Seychelles Wilson. Le acompañaba un amigo que ha estado durante cuatro años faenando en el Alakrana, Martín. En los próximos días le tocará irse en el relevo del buque. "Estoy muy contento, tengo muchas ganas de verles". Martín contaba que a bordo piensan frecuentemente en los piratas: "en que nos puedan coger", añadía.
Ya en tierra, Wilson ha aportado algunos detalles más sobre el secuestro. "El 5 de noviembre, los piratas nos dijeron que era el último día y nos dejaron llamar a nuestras familias, pero luego todo se torció". El marinero ha contado que ellos estaban "mucho mejor" que el patrón y que el capitán, ya que "a ellos apenas les molestaban porque estaban abajo en el barco". "Todas las noches disparaban al aire", ha indicado tras confirmar que los piratas nunca llegaron a bajar a tierra a los tres marineros que decían que habían desembarcado y que amenazaban con matar si España no enviaba a Somalia a sus dos detenidos.
Después de que la tripulación cumpla el correspondiente descanso de diez horas, el avión de las Fuerzas Aéreas Españolas que llevará a los 16 marineros españoles tiene previsto partir a última hora de esta tarde (hora local). Llegarán a España hacia las 8.00 de la mañana del sábado.
El atunero llegó a Puerto Victoria después de navegar durante tres días desde la zona del secuestro, frente a la costa de Somalia, donde fue apresado por piratas el pasado 2 de octubre.
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20 Noviembre 2009
Dos esquifes con hombres armados persiguen al 'Txori Gorri' media hora cuando se encontraba a 480 millas de Somalia. Sus agentes de seguridad ordenaron a la tripulación que se refugiasen en el interior del buque
A. OTERO / N. PILLADO | VIGO / BAIONA Los piratas siguen al acecho. Todavía escuece la tensión por los 47 días del secuestro del Alakrana entre marineros y familiares y los bucaneros volvieron ayer al ataque contra otro atunero español. Pero en esta ocasión, fracasaron. El Txori Gorri, con 12 gallegos a bordo (seis de Baiona, dos de Moaña, y otros cuatro de Vigo, Cangas, Marín y Ribeira) y cuatro vigilantes de seguridad, sufrió durante media hora la persecución de dos esquifes que sin duda pretendían perpetrar una nueva y rentable captura. Por fortuna, la huida a toda máquina hizo desistir a los bucaneros, que dieron media vuelta cuando se encontraban a apenas seis millas de distancia de la popa del Txori Gorri. "Estamos bien. No pasó nada", insistía, llamando a la calma, el francés Ronan Auffret, patrón de pesca del atunero acosado, propiedad de la armadora Inpesca, de Bermeo.
Fueron los vigilantes de seguridad quienes avistaron con los prismáticos a los esquifes. En ese momento -08.30 horas en España, tres más en el Índico-, los piratas navegaban a unas ocho millas directos hacia el atunero. De inmediato, los guardias armados ordenaron a toda la tripulación refugiarse en los compartimentos más seguros del barco. Permanecieron en el puente el capitán y el patrón, encargados de gobernar el barco a la máxima velocidad rumbo a las islas Seychelles.
Siguiendo instrucciones del personal armado, el capitán hizo sonar la bocina. "Fue una pitada para advertir de que sabían que les perseguían y que supieran que iban protegidos. No fue necesario disparar pero desde luego, los piratas no iban en son de paz", relataba por teléfono a este periódico el capitán del Txori Toki, otro atunero español también con marineros gallegos y de la compañía Inpesca.
Este barco estuvo en contacto minuto a minuto con la tripulación acosada. "Tan pronto fueron avistados, pusieron rumbo opuesto", añaden los oficiales del Txori Toki. Fueron los momentos más tensos de la media hora que duró la persecución. Según las indicaciones de los radares, los dos esquifes navegaban a 22 nudos frente a los 18 del Txori Gorri. Si quisieran, los bucaneros podrían alcanzarlo. Sin embargo, parece que la advertencia sonora lanzada desde el atunero, sumada a la gran distancia que ya les separaba de tierra somalí -480 millas- hizo que los corsarios se repensasen el ataque y dieron media vuelta.La distancia a la que se produjo este ataque es mayor que la del Alakrana (380 millas de Somalia) cuando fue capturado.
El Txori Gorri navegaba más cerca de Seychelles -a 300 millas; en teoría, aguas seguras- que del litoral somalí, pero a la vista de lo ocurrido, incluso en esas latitudes no están libres de un ataque, lo que pone todavía más en alerta al resto de los atuneros que faenan en el Índico. "La cosa se está poniendo muy fea, muy fea, porque cada vez hay más esquifes, más barcos nodrizas que les apoyan. En estas condiciones es bastante complicado pescar. Hay piratas por todas las esquinas", enfatizaban desde el Txori Toki. Precisamente, este buque avistó el pasado miércoles a dos esquifes y así se lo comunicaron a las fragatas Canarias y Méndez Núñez, en labores de escolta del Alakrana.
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19 Noviembre 2009
19 Noviembre 2009
Rueda: "Es evidente que las cosas no se hicieron bien"
La primera declaración firme de la Xunta de disconformidad con el Gobierno central por la gestión del rescate del Alakrana, llegó ayer. Cuando el martes se anunció la liberación de los tripulantes, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, deslizó que se pedirían explicaciones, pero que ese era el día de las familias, no el de sembrar críticas. Ayer cambió el tono. El conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda, intervino tras la reunión de la comisión de seguimiento del Alakrana para anunciar que ofrecen a las familias "asistirles en el desplazamiento" al lugar donde aterricen los marineros, previsiblemente Madrid. Y el conselleiro no perdió la ocasión de arremeter abiertamente, por primera vez desde que comenzó el secuestro, contra el Ejecutivo: "Es evidente que las cosas no se hicieron bien. Es el tiempo de dar explicaciones".
"Empujamos en la misma dirección que el Gobierno cuando empezó el secuestro", dijo Rueda, que ahora cree que el Estado ha de dar "información que no ha facilitado hasta el momento". Sólo con la información en la mano, afirmó, entrarán "a valorar la gestión" de una situación que ha durado 47 días. "Lo que está claro es que debería haber sido de otra manera", dijo.
La Xunta tenderá su mano al resto de grupos del Parlamento para consensuar una serie de medidas a fin de "mejorar la seguridad con que faenan los barcos gallegos". De momento, tal como adelantó el martes Feijóo, las familias podrán contar con la ayuda de la Xunta para costearse el billete a Madrid y poder trasladarse desde allí a las islas Seychelles, adonde llegará el atunero.
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19 Noviembre 2009
El rescate del 'Alakrana' incluye un pago para las familias de los encarcelados - El jefe pirata rompió el pacto para el rescate al saber que había otra negociación
50.000 dólares (unos 33.000 euros). Ésa era la "indemnización" que las familias de los dos piratas presos en España exigían a cambio de sus parientes. La negociación se llevó por un canal paralelo al que el armador del Alakrana, apoyado por dos agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), realizaba desde la residencia del embajador español en Nairobi (Kenia) a través de un intermediario. Cuando los bandidos descubrieron la existencia de este canal paralelo, según fuentes conocedoras de la negociación, decidieron romper el acuerdo que ya se había cerrado a finales de octubre.
Sus motivos eran explicables: a través de los medios de comunicación, los piratas tomaron conciencia de la trascendencia que se había dado en España a la detención de Abdu Willy y Raageggesey Adji Haman, los dos somalíes capturados por la Armada a bordo de un esquife el 3 de octubre, 24 horas después del secuestro del atunero. Especialmente por la polémica sobre la mayoría de edad del primero de ellos. Y pensaron que un asunto de tanto interés no podía negociarse al margen de su control. Además, daban por sentado que, si el destino de sus dos compinches estaba sobre la mesa, su interlocutor ya no sería una empresa privada, sino el Gobierno.
Eso explica, según las fuentes consultadas, el dramático giro que dio el secuestro el 5 de noviembre. Ese día los piratas lanzaron un órdago a la grande: escenificaron la ruptura del pacto y amenazaron con matar a los rehenes si los dos presos en España no eran liberados. Para ello, hicieron a los tripulantes que llamaran a sus familias mientras disparaban al aire y hacían explotar una granada.
La maniobra incluyó el anuncio de que tres de los tripulantes habían sido desembarcados, lo que elevó el dramatismo de la situación hasta el paroxismo. Auque sólo se trataba de un ardid para aumentar la presión sobre el Gobierno, ya que los tres marineros, que fueron separados de los demás para dar veracidad a la amenaza, nunca pisaron tierra firme.
El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, reconoció ayer, en declaraciones a la cadena SER, que no hubo tal desembarco. "No, no fue así", dijo. "Hubo una operación [...] es parte de las estrategias y las tácticas de los piratas, que siempre tratan de atemorizar".
"Esa información se recibió a través de los servicios de inteligencia y luego quedó desmentida", afirmó por su parte el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Julio Rodríguez.
Sin embargo, en su comparecencia del 5 de noviembre por la tarde, tras la reunión del minigabinete de crisis en La Moncloa, la ministra de Defensa, Carme Chacón, dio por hecho el desembarco y añadió tajante: "Sabemos exactamente dónde están y sabemos que están bien". ¿Qué datos tenía?
El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) no dio inicialmente veracidad al desembarco. Sin embargo, cuando el servicio secreto interceptó una llamada telefónica desde una cabaña en una playa cercana al lugar donde estaba fondeado el atunero, a menos de dos millas mar adentro, dedujo que allí habían sido llevados los rehenes.
"Fue una maniobra rara", admite el capitán del Alakrana, Iker Galbarriatu. "Mi marido me contó que un grupo de piratas los bajó del barco a una pequeña lancha, dieron varias vueltas y después los llevaron otra vez a bordo y los encerraron en un camarote, diciéndole a la tripulación que se los habían llevado y, como no los veían, se lo creyeron", explicó a Efe Mónica Yáñez, esposa del marinero Manuel Antonio Pérez.
El pasado martes, tras 47 días de secuestro, los piratas pusieron en libertad a los 36 tripulantes del Alakrana, sin que los dos presos en España hubieran sido devueltos a Somalia. A primera hora de la mañana, una avioneta dejó caer un fardo con el rescate, unos 2,7 millones de euros, que los secuestradores se repartieron a bordo del atunero antes de irse. Parte del botín servirá para "indemnizar" a las familias de Abdu Willy y Raageggesey Adji Haman, dos simples ojeadores a los que el jefe de los piratas contrató por 2.500 dólares para que buscaran víctimas entre los buques que navegan por el Índico.
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18 Noviembre 2009
Iker Galbarriatu relata cómo fueron los 47 días de secuestro y el rescate: "El patrón va con lo puesto; nos han robado a todos"
Iker Galbarriatu ha permanecido 47 días apartado de su tripulación, junto al patrón del Alakrana, en el puente de mando a la espera de que terminara el secuestro del atunero que capitanea mientras faenaba en aguas del océano Índico. No habían visto al resto de marineros desde el pasado 2 de octubre y, cuando por fin se reencontraron, se vivieron momentos "muy emocionantes" a bordo del pesquero: "Cuando nos hemos visto libres ha sido una explosión de alegría", ha asegurado Galbarriatu en conversación telefónica.
El capitán del Alakrana ha confirmado que todos los marineros se encuentran bien y "aliviados", aunque alguno está "más pachucho". Nada más marcharse los últimos piratas, dos médicos de la Armada subieron a bordo para reconocer a los tripulantes y confirmar su estado de salud: "Uno tiene una piedra en un riñón y otro la tensión muy alta, pero en general estamos bien".
Galbarriatu ha relatado que, el día antes de la liberación del atunero, "llegaron muchos piratas" al Alakrana, quienes les explicaron cómo se iba a desarrollar la operación de rescate y les dieron las órdenes oportunas: "No podíamos levantar el ancla hasta que hubieran abandonado el barco los últimos cinco piratas".
El capitán además ha relatado que el momento más difícil de la negociación, cuando los piratas amenazaron con asesinar a tres tripulantes que supuestamente habían bajado a tierra, no fue más que eso: una amenaza de los secuestradores. En realidad, asegura Galbarriatu, ningún marinero abandonó nunca el Alakrana, pero él no podía saberlo.
Los marineros no vieron con sus ojos si se entregaba o no el rescate de 2,7 millones de euros, ya que les trasladaron a otra parte del barco en ese momento, "aunque sí pudimos oír cómo caía" el fardo en el que supuestamente se hizo entrega del dinero a los piratas.
Unos piratas que, tal y como ha contado el capitán del barco, tenían entre 20 y 40 años y estaban muy delgados "El kalashnikov [fusil de asalto que utilizaban los piratas y que pesa unos 5 kilogramos] les doblaba la espalda; no hubieran podido disparar el arma sin caerse". La comunicación con ellos, además, ha sido muy difícil ya que únicamente dos chapurreaban inglés.
Los somalíes arrasaron "con todo el mobiliario", explica Galbarriatu, a quien le sorprendió que no supieran "ni abrir un cajón". El capitán relata cómo se llevaron todo lo que pensaban que era de valor: ordenadores, móviles, discos duros, cargadores, cámaras, ropa, etcétera. "El patrón va con lo puesto", afirma, "nos han robado a todos".
Ahora toca volver a casa, ya que prevén relevar a toda la tripulación que iba en el Alakrana. El barco tendrá que ser reparado de los impactos de bala que ha recibido y su mobiliario repuesto casi al completo. Las pérdidas han sido grandes, asegura Galbarriatu, "porque estaba siendo una buena temporada".
El capitán y el resto de los tripulantes deberán ahora tomar una decisión "Algunos compañeros tienen dudas, no saben si van a volver al mar, pero ahora lo que hay que hacer es ir a casa, descansar y meditarlo. Y en frío decidir".
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