Una lista de casi dos años para poder ser percebeiro

(Firma: J. M. Jamardo | Lugar: ribeira)
La profesión de marinero en Galicia no es nada fácil. La dureza del trabajo y la gran cantidad de horas que deben pasar en el mar ha provocado que muchos profesionales cambiasen de oficio a otros menos arriesgados y más rentables. Así, mientras muchos armadores han tenido que recurrir a la mano de obra extranjera para completar la tripulación de sus barcos, en el sector percebeiro se da el fenómeno contrario: cientos de personas en Galicia están a la espera de que haya una vacante para poder dedicarse a esta actividad extractiva. Y en algunas ocasiones el tiempo de permanencia en esa lista es de casi dos años.
La mayoría de los aspirantes a percebeiros son jóvenes que han acabado recientemente sus estudios y quieren seguir la tradición familiar. O que se sienten atraídos por una actividad con una jornada laboral no demasiado prolongada, dado que un mariscador suele tardar unas dos horas en reunir el tope impuesto de cinco kilos por día.
Pero a pesar de la elevada demanda, no es oro todo lo que reluce, como asegura el patrón mayor de una cofradía barbanzana, que subraya que, además de las dificultades de la profesión, su rentabilidad tiene muchos altibajos.
Cortapisas
Las cortapisas al número de bateeiros llegan directamente de la Consellería de Pesca, en su misión de evitar la sobreexplortación del recurso, mantener la producción de crustáceo y, al mismo tiempo, impedir la caída de precios por la venta masiva de crustáceo. Así, cada zona de trabajo tiene un número de mariscadores asignado y la única posibilidad de acceder a la profesión es que se produzca alguna baja o que los técnicos de la Xunta consideren que la recogida del recurso se pueda aumentar. Pero en algunos casos pueden pasar años antes de que se produzca alguna variación. Es, por tanto, una larga espera para una de las profesiones más arriesgadas.


