Un accidente que puso en peligro una tradición marinera

El accidente del Saleta durante la celebración de la procesión marítima de Aguiño en 1998 puso contra las cuerdas una de las tradiciones religiosas más importantes. La sentencia que obliga a pagar al armador de la nave más de 300.000 euros hizo cambiar este tipo de celebraciones en gran parte de los puertos gallegos. La mayoría de las embarcaciones se niegan a participar en estas comitivas al considerar que no hay una regulación clara y que evite parar por una situación similar a cualquier armador en caso de accidente.
En la comarca de Barbanza son pocas las localidades que cuentan con esta celebración. El resto optaron por suspender el acto más importante y emotivo de los marineros.
Situación crítica
El armador del cerquero y su familia llevan varios años pasándolo muy mal. Temen que en cualquier momento la sentencia se haga efectiva y se queden sin sus propiedades.
A pesar del sufrimiento, Francisco José Monteagudo comentó que lo único que quieren es que todo acabe de una vez. A pesar de la situación, la familia Teira es optimista y cree que el problema se va a solucionar.
Por último, agradecieron las muestras de solidaridad que recibieron de puertos de toda España.
Link: La Voz de Galicia


