La flota de enmalle acusa a Irlanda de apropiarse del mercado gallego
La Unión Europea publicó el reglamento que suaviza las limitaciones impuestas a la volanta
Aseguran que en el 2005 vendió en España más del doble del rape que puede capturar
Londres encarga una campaña para revisar el rastreo de los irlandeses
Los armadores creen que «al final, el rasco no se va a prohibir»
(Lugar: e.?a. | redacción)
Los armadores gallegos de buques que emplean artes de enmalle aún no se explican cómo un informe como el Deepnet -que contiene afirmaciones tan insostenibles como que un barco pierde en cada marea 30 kilómetros de aparejo- ha podido abocar al sector a un atolladero que ha dejado reducida a un tercio la rentabilidad de años anteriores. Si la volanta ha visto suavizadas la limitaciones que Bruselas, basándose en aquel estudio, le impuso en febrero, los armadores que operan con rasco todavía soportan todo el peso de una veda que los ha llevado fuera de Gran Sol.
Y son estos últimos profesionales los que, en su intento de dar con una explicación al hecho de que la UE haya tomado al pie de la letra un informe poco riguroso firmado por Irlanda y subvencionado por Noruega, han descubierto «toda unha sarta de intereses ocultos». Así, según sus tesis, a Noruega le movería el ansia por «deixar despexado un caladero, o da zona VI, que quere para os seus barcos que pescan maruca con palangre automático». Y en cuanto a Irlanda, aseguran que lo que pretende es quedarse con un mercado -el español- más que apetecible, pues importa cada año -al menos durante el pasado- más de 10.000 toneladas de rape. Y eso sólo en fresco. Si se cuenta el congelado hay que incluir 1.500 toneladas más.
Exportación irlandesa
Para sustentar sus denuncias, los armadores de buques de capital gallego que emplean rascos -con banderas de Alemania, el Reino Unido y Francia- se remiten a los datos de comercio exterior, que corroboran que Irlanda es el principal proveedor de rape fresco de España y que, además, en los últimos cuatro años ha duplicado sus exportaciones de ese producto. Así, en el 2005, vendió 4.660 toneladas de rape a España, la mayor parte de las cuales entraron en Mercabarna, y no por el puerto de A Coruña, que es donde suelen operar las embarcaciones gallegas de bandera irlandesa.
Pero, a juicio de los armadores, eso no es lo peor. Más grave resulta el hecho de que esas 4.660 toneladas -«que hay que multiplicar por 1,28, posto que se trata de peixe xa eviscerado», advierten- sean mucho más del doble del total admisible de capturas que los Veinticinco concedieron en diciembre a Irlanda, y que quedó fijado en 2.370 toneladas.
Otro de los argumentos que manejan para sustentar la tesis de que Irlanda firmó el controvertido informe Deepnet con segundas intenciones está en la fuerte subida que en los últimos tiempos ha tenido el rape, que, según explican los armadores, ha incrementado su cotización media en más de dos euros: «Eso demostra o que hai detrás dun informe que ninguén máis que Irlanda e Noruega poideron corroborar pero que foron capaces de colalo no Consello de Ministros», explican.?
Restricciones más duras
Pero, a pesar de que la misma Comisión Europea reconoció los errores del informe al levantar parcialmente las limitaciones a la volanta, los armadores no son muy optimistas. Y menos aún después de que el final de esas limitaciones se hiciese con unos límites que podrían extenderse al rasco. Porque desde el día 27, los barcos pueden volver a pescar en Gran Sol a más de 200 metros. Pero no sin tope, ya que las redes no podrán llegar más abajo de los 600. Y, además, sólo podrán emplear malla de 120 milímetros, coartando la posibilidad de que lleven redes para dirigirse a otras pesquerías, como la maruca.
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