La villa vuelve sus ojos al mar
Crónica | Procesión de la patrona de Cedeira
El buen tiempo permitió ayer celebrar el multitudinario y emblemático desfile por la ría que tuvo que aplazarse el pasado miércoles a causa de las lluvias.

Foto: Xosé Cheda
(Lugar: a.v. | ferrol)
No pudo ser el día 16 a causa del mal tiempo. Pero sí pudo ser ayer. Los marineros de Cedeira cumplieron con su patrona y la sacaron en procesión por las aguas de la ría, para rendir tributo a la santa y también al mar. Al mismo mar que los que de él viven -que son mayoría- escrutan todos los días para saber cuáles son sus intenciones. Para saber si pueden salir a ganarse el pan. Para saber si está bravo e imposible o manso y permisivo.

Como mandan los cánones, todo comenzó con la misa en la iglesia parroquial, desde donde la imagen de la patrona descendió a hombros de los integrantes de la peña Os Pifis por las serpenteantes calles de la villa hasta enfilar la carretera hacia el muelle. Allí la estaban esperando cientos de personas y el volantero Rosarís , la embarcación que este año ha sido la encargada de transportar a la Virgen junto a las autoridades locales.
Sobre la una de la tarde la imagen de la santa partió en la proa del Rosarís entre aplausos, vítores y los fuertes bocinazos de las cerca de setenta lanchas que la escoltaron en su travesía. Un periplo que la llevó a dos millas del muelle, en el lugar donde se produjo la emotiva ceremonia que le da sentido a la procesión marítima.

Señal de duelo
La algarabía enmudeció de repente cuando, como es tradición, se lanzaron al agua una corona y un ramo de flores. Símbolos del duelo de todo un pueblo marinero por aquellos que se dejaron la vida en las frías aguas. Una muestra de sentimiento. De nostalgia. Y también de respeto hacia el medio de vida de cientos de cedeireses. De pescadores y mariscadores. Un aliado, el mar, que no siempre está de buenas y que, ya se sabe, puede asestar fatales y traicioneras dentelladas.
El Rosarís regresó a puerto con la patrona de Cedeira sobre las dos de la tarde. Desde allí, de nuevo, los hombros de Os Pifis fueron los encargados de devolverla otra vez a su iglesia, con la vista puesta ya en agosto del 2007, cuando se volverá a celebrar la procesión.
Con el desfile náutico y después de las fiestas patronales la villa regresará hoy a sus quehaceres diarios y a su rutina. Y los ojos de muchos volverán hoy, otra vez, a posarse en el mar. Porque es día de faena.
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