La marea roja paraliza la actividad marisquera de tres cofradías

Ortegal La toxina DSP impide hace semanas el trabajo en Cedeira, Cariño y Ortigueira
La sustancia la producen las algas de forma natural en otoño y primavera
(Lugar: la voz | ferrol)
Persiste la marea roja en los más ricos bancos marisqueros de Cedeira, Cariño y Ortigueira. La toxina DSP, la diarreica, generada de forma natural por las algas marinas en primavera y en otoño, con los cambios de temperatura, sigue impidiendo el trabajo de un colectivo integrado por un centenar de mariscadoras.
Las más perjudicadas son las 37 mujeres que trabajan en la playa de Vilarrube -perteneciente al municipio de Valdoviño, pero explotada por la cofradía de Cedeira-, donde abunda una rara y cotizada variedad de almeja, la coquina. Esta zona está cerrada al marisqueo desde el 16 de septiembre. El descubrimiento de la toxina se produjo cuatro días antes de que comenzase la temporada de trabajo para las cedeiresas. Luisa García, presidenta a la agrupación de mariscadoras, explicaba ayer que los últimos análisis -se efectúan cada semana- revelan un aumento de la presencia de toxina. Fuentes de la cofradía cedeiresa explicaron que la DSP aparece siempre por esta época, aunque cada año llega para quedarse más tiempo. Además, en los moluscos -que se alimentan de las algas tóxicas- persiste durante varias semanas más que en la playa.
El año pasado, las mariscadoras de Vilarrube estuvieron paradas durante cuatro largos meses a causa de la marea roja, con lo cual sólo pudieron trabajar dos. Este banco de almeja coquina se cuida como oro en paño, de ahí que el paro biológico se prolongue durante seis meses al año.
De ese paro anterior, las mariscadoras aún no han recibido las ayudas aprobadas por la Consellería de Pesca. La agrupación de profesionales sólo sabe que están concedidas, aunque desconoce la cantidad total y cuándo se ingresará.
En la ría de Cariño y Ortigueira trabajan 31 profesionales adscritos a la primera cofradía y 28 del pósito de Espasante. En esa zona se detectó toxina el 13 de septiembre.
La ingesta de moluscos con DSP no es mortal en absoluto. Provoca desórdenes gastrointestinales, como vómitos, diarreas y dolores abdominales.
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