Armadores de enmalle reclaman poder pescar a más de 600 metros

Afirman que si continúan las limitaciones comunitarias perderán el 70% de sus capturas
Informes científicos demuestran que no esquilman los caladeros donde trabajan
Buques de cuatro países descargan en puertos gallegos
(Firma: Manuel Costoya | Lugar: redacción)
La flota gallega que usa artes fijas de enmalle de fondo se enfrenta a un futuro incierto. La prohibición comunitaria que les impide pescar en profundidades superiores a los 600 metros condiciona la rentabilidad de estos barcos, que en apenas unos meses han reducido su volumen de capturas a tan sólo el 30% de las conseguidas en otras campañas, según datos del propio sector.
Las autoridades comunitarias deberán decidir antes de finalizar este año si levantan esta restricción, aunque todo apunta a que no será así. El borrador del comité científico que las asesora sigue insistiendo en la necesidad de impedir la utilización de artes como el rasco o la volanta por debajo de estas profundidades. Los argumentos son ya conocidos: consideran que estas redes son muy poco selectivas y perjudiciales para otras especies.
Informes contradictorios
Pero en Bruselas también conocen los resultados de otros informes, con conclusiones absolutamente diferentes. El Comité Nacional de Pesca en Francia y varios organizaciones pesqueras de Inglaterra fueron los encargados de realizar dos estudios sobre la incidencia de estas artes en los caladeros de Gran Sol. Seis barcos galos y dos británicos realizaron campañas de casi dos meses de duración. Trabajaron en varias mareas para conocer la incidencia de la utilización de dichas redes en la captura de merluza y rape, las dos especies de más rentabilidad comercial para esta flota. Estos estudios demostraron, según los armadores, que en las profundidades analizadas, entre los 600 y los 1.200 metros, los porcentajes de mortandad en otras especies eran casi insignificantes. Se comprobó, además, que apenas hubo pérdida de aparejos a lo largo de los lances.
Para Juan Carlos Corrás, gerente de Pescagalicia, estos trabajos demuestran que las conclusiones del estudio Deepnet, que sirvió de base científica para que las autoridades comunitarias impusieran esta restricción en el enmalle, son erróneas. «Ahora sólo nos queda seguir luchando, ya que no hay argumentos para continuar con esta prohibición, que para nosotros es casi una sentencia de muerte», señala Corrás. «Las autoridades comunitarias ya conocen estos trabajos, pero todo apunta a que seguirán imponiendo esta limitación». Impedir que los barcos no puedan soltar sus redes a más de 600 metros de profundidad supondrá la pérdida del 70% de las capturas actuales de rape, que pescan habitualmente a más de 800 metros. Además, según explican fuentes de Pescagalicia, la flota se tendrá que desplazar a otros caladeros de Gran Sol, zonas habituales de trabajo para los barcos arrastreros y palangreros.
Las pérdidas económicas estimadas son muy elevadas. Según cálculos de varias asociaciones con barcos de enmalle, cada buque capturaba anualmente pesca por un valor cercano al millón de euros, y, de continuar las previsibles limitaciones comunitarias, esta cantidad no superaría los 300.000, según los armadores afectados.
Está siendo un mal año para la flota que utiliza artes de fondo, «el comienzo de una crisis que esperamos superar; pero todo dependerá de la decisión que tomen en Bruselas», señala Juan Carlos Corrás.
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