Los percebeiros intentan jubilarse antes que los otros mariscadores

Los profesionales del sector pretenden diferenciarse de los que trabajan en las playas
El colectivo trata de lograr el retiro a los 59 años por el riesgo que entraña su oficio
(Firma: Cristina Viu | Lugar: carballo)
José Nuñel se queja de que ni en la Xunta ni en el Gobierno distinguen entre un mariscador de playa y uno de roca. Él se jubiló el pasado verano con 65 años cumplidos, muchos de los cuales los pasó recogiendo percebes en O Roncudo. La mejora introducida por el departamento de Caldera en diciembre del 2004, que adelanta el retiro a los 61 años, sólo le sirvió para poder abandonar la rompiente con toda la pensión.
La demanda de un coeficiente reductor en la edad de jubilación de los percebeiros es antigua. Alcanzó su plenitud a partir del año 2000 y tras numerosas gestiones por parte de las cofradías afectadas y la Xunta se consiguió el mínimo, un 10%. La Seguridad Social iguala a todos los mariscadores, lo que para muchos no tiene ningún sentido, porque los que trabajan en las rocas corren muchos más riesgos que los que van a las playas.
Por eso, las cofradías consideran que la mejora introducida hace dos años es manifiestamente insuficiente. Ya lo era en enero del pasado año, cuando la Consellería de Pesca criticó que estos profesionales no pudieran quedarse en casa cumplidos los 59, como ocurre con los marineros y armadores de bajura. La protesta de la Xunta era el reflejo de los acuerdos adoptados por el Consello Galego de Pesca, que pactó en mayo del 2004 un 0,15 para todos los que trabajan cerca de la costa.
Ya en enero del 2005 el sector dio la bienvenida a la mejora social, pero sin renunciar a la ampliación que hora vuelve a negociarse.
La cuestión es que la edad media de los percebeiros aumenta de año en año. Incluso en las zonas más rentables, como es el caso de Corme, es difícil encontrar mariscadores que no hayan cumplido los 40 años y son muchos los que han superado los 60. El problema es que son pocos los que tienen los 15 años de cotización que son necesarios para cobrar una pensión.
Obligación
Hasta hace pocos años no era obligatorio darse de alta en la Seguridad Social para ejercer de percebeiro. En 1999 la Xunta repartía permisos de explotación sin tener en cuenta si los que los recibían cotizaban en cualquiera de los regímenes posibles y muchos mariscadores no pagaban por ahorrarse el dinero, porque no ganaban suficiente o porque no les aceptaban en el Régimen Especial del Mar. Todo ello ha provocado que sean muy pocos los que podrán abandonar las rocas a los 61 años e incluso a los 59, si el sector gana la partida al Gobierno.
En los últimos años ha sido habitual que muchos cotizaran sabiendo que nunca recibirían una pensión, pero lo más habitual es que se sumen los años que han estado como emigrantes o los que han cotizado en el Régimen Especial Agrario, algo muy corriente en zonas como la Costa da Morte.
Lo peor del caso es que no se reconoce el riesgo que entraña el trabajo de los percebeiros ni el esfuerzo físico que exige y que no sólo pone en peligro la integridad del propio mariscador, sino de todos los que se encuentran a su alrededor, porque en caso de caída al mar lo normal es que se acuda en auxilio y las personas de más edad son las más propensas a estos accidentes. De hecho, la mayoría de los muertos y desaparecidos por este motivo en la Costa da Morte eran mayores.
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