Erizos, un negocio con futuro
La explotación de erizos de mar, un producto cada vez más demandado, movió cerca de un millón y medio de euros en Galicia durante el pasado año.
ANA RAMIL
Ana Ramil.A Coruña
Vender más de 1.200 kilos de erizos a un solo cliente. Hace un año, nadie en la localidad coruñesa de Lira creía que esto era posible pero una cooperativa -formada sólo por siete mujeres- lo ha logrado en sus primeros doce meses de vida, con sólo aprovechar un recurso que "apenas estaba explotado en la zona". Los erizos de mar permanecían ignorados en las rocas de la costa salvo en Semana Santa, cuando mermaban por la presencia de algunos furtivos. A nadie parecía interesarle recoger a pie unos equinodermos cuyas ventas movieron 1.471.021 de euros en toda Galicia, durante el pasado año.
Sin embargo, todo cambió en enero de 2006. Varias mariscadoras de la zona decidieron fundar Mar de Lira Sociedade Cooperativa Galega para poder llevar un sueldo a casa a final de mes. "Desde que el Gobierno limitó el marisqueo al ámbito territorial de cada cofradía, muchas teníamos dificultades para pagarnos la Seguridad Social", asegura Josefa Fernández, socia de la cooperativa, quien añade: "Por eso, decidimos sacar partido de los recursos que había en Lira y que estaban sin explotar como los erizos de mar o las algas". La iniciativa estaba abierta a todas las mariscadoras de la cofradía pero sólo siete apostaron por un negocio que, un año después, ha demostrado ser muy rentable.
"Tenemos muchísima demanda porque la venta de erizo, tanto el fresco como el enlatado, ha aumentado en los últimos años y eso, que al ser una empresa pequeña sólo vendemos dentro de Galicia", señala Josefa, quien resalta que hasta hace pocos años "los gallegos no le daban mérito a este producto", un fruto del mar con gran tradición en otras zonas como Asturias o Francia. "Estamos muy contentas con el resultado aunque precisa de muchas horas de trabajo", añade Josefa, quien como sus seis compañeras compagina su trabajo de mariscadora con la cooperativa. "Esto no es una fábrica y si el cliente te hace un pedido para una hora determinada tiene que estar a esa hora", resalta.
Además, Josefa recuerda que los erizos de mar son un producto "delicado" que precisa de horas de dedicación para ofrecer un producto de calidad. "Hay que tener cuidado a la hora de abrirlos para que no se rompan, limpiarlos bien para que no lleguen al cliente con restos de púas o tripas y conservarlos adecuadamente porque son un producto muy perecedero", asegura.
Ahora mismo se encuentran en plena temporada ya que para obtener un buen erizo debe recogerse entre los meses de enero y abril. "Antes de enero, no interesa recogerlos porque la mayoría están todavía vacíos o son de poco grosor", señala Josefa, quien añade "a partir de abril tampoco, porque empiezan a desovar".
La mayoría de sus clientes son conserveras que sólo precisan de las huevas para hacer el popular caviar de erizo de mar pero esta cooperativa también comercializa el erizo fresco. Por ello, ven con buenos ojos que representantes del sector hayan acordado que el precio mínimo de este producto sea de 2,5 euros el kilogramo. "Todo lo que sea subir el precio me parece correcto pero siempre que vaya acompañado de calidad en el producto", indica Josefa. "No todos los erizos pueden cobrarse a ese precio porque, como ocurre con las almejas o en los berberechos, no todos tienen la misma calidad. Por ejemplo, a menor profundidad el erizo es mejor y estos deben ser los más caros", resalta. La explotación de erizos es un negocio en alza y por ello, la Junta Nacional de Cultivos Marinos pretende introducir a esta especie entre los productos acuícolas de Galicia, Asturias y Cantabria. "Toda la costa gallega tiene un gran potencial para cultivar esta especie", señalaron desde la Junta.
Las mariscadoras de Lira lo tienen claro. La producción de erizo es un proyecto rentable y con demanda. Por eso, Josefa mira con optimismo al futuro y asegura que "si todo va bien", en unos años, ella y sus compañeras no sólo venderán materia prima sino que crearán sus propias conservas.


