El arrastre sostiene que la merluza gallega casi se ha recuperado
Ahora bien, esa supuesta mejoría es sólo una impresión de los profesionales y todavía falta que sea corroborada por los científicos. Es por eso, porque están convencidos de que la recuperación es un hecho, que el colectivo reclama que se encargue a los biólogos una evaluación de los efectos que está teniendo un plan que, aunque fue pactado para un horizonte de diez años, ya parece haber dado frutos en tan sólo dos.
Pasar a un programa de gestión, como ya se hizo en el caso de la merluza del norte, supondría anular la reducción de un 10% anual del número de días de pesca, una rebaja a la que les cuesta hacer frente: «Nós non podemos recortar máis a actividade, porque entre o descanso de fin de semana e os días de mal tempo, amarrar máis os nosos barcos sería unha ruína para a flota», explica Teixeira.
Reparto de días
Precisamente sobre esa reducción quieren conversar con las autoridades pesqueras. De ahí que no quieran dejar pasar la oportunidad que supone tener mañana en la lonja del Muro (A Coruña) a la ministra Elena Espinosa y a representantes de las comisiones de Agricultura y Pesca del Congreso y del Senado para conocer qué va a ocurrir con el recorte de días impuesto. Según ese descuento progresivo de la actividad pesquera, los arrastreros de litoral gallegos dispondrían de 216 días de actividad. Pero eso causaría serios perjuicios a la flota, por lo que quieren saber si los barcos desguazados el año pasado -«como mínimo seis, dous de Ribeira, dous de Muros, un de Coruña e outro de Celeiro»- son suficientes para no tener que amarrar un día más a mayores.
Y no estaría de más que alguien explicara «como fai Portugal» para acatar ese recorte del 10% en el esfuerzo pesquero, porque «nós non sabemos se recortan ou non os días de actividade pola semana, pero, dende logo, o fin de semana seguen sen amarrar».
Otra de las peticiones que trasladarán a los representantes públicos es la conveniencia de revisar de una vez por todas la veda comunitaria que cada año impide al arrastre de litoral faenar entre los cabos Ortegal y Vilán desde principios de octubre hasta finales de enero. Aparte de que, según aseguran, nadie ha comprobado la eficacia de esa veda, -nula, en opinión de los afectados, pues está abierta para otras artes- no creen que el período sea el más adecuado. «A finais de xaneiro aínda hai especies ovadas, polo que era preferible empezar en novembro e acabar en febreiro, un mes que, por outra parte, é moi malo para os que vendemos peixe».
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