La primera reserva marina gallega vedará 140 hectáreas a la pesca

En el resto del área protegida, situada frente a Lira, podrá trabajarse con normas más estrictas
El decreto que regulará la actividad en la zona se publicará el mes que viene
Una idea que impulsó el «Prestige» y que tiene detractores
(Lugar: e.a. | redacción)
La primera reserva marina de Galicia nacerá en marzo. El director xeral de Recursos Mariños de la Xunta, Francisco Cortés, anunció ayer en A Coruña que el decreto que consagrará esa protección especial «é practicamente unha realidade lexislativa», pues su tramitación está ya «na súa fase final». Tanto, que en unos días se harán públicas las normas que regirán la actividad pesquera en el área de Os Miñarzos, como se conoce ya el entorno en el que se asentará una reserva pensada para favorecer la regeneración de los recursos marinos e impulsar un modelo de pesca sostenible.
La porción de mar que estará protegida ocupa una superficie próxima a las 2.000 hectáreas frente a la costa de Lira (Carnota), una extensión en la que se permitirá ejercer la extracción profesional con artes tradicionales de la zona; la recogida de erizo, navaja, poliquetos, anémonas y percebe de acuerdo con los planes de explotación aprobados; el marisqueo a pie y la recogida de algas; el buceo de ocio; y la pesca marítima de recreo de superficie.
Pero dentro de esa área restringida habrá dos reservas integrales -una justo delante del puerto de Lira y otra en frente a la playa de Carnota- que quedarán completamente vedadas a la actividad pesquera. Ambos cotos, que suman aproximadamente 140 hectáreas, serán «os pulmóns da reserva», donde se criarán los pulpos, nécoras, centollos y lubrigantes que en el futuro, «aínda que non a corto plazo», poblarán la reserva, según vaticina Juan Manuel Gómez, patrón mayor de Lira.
Para asegurarse de que realmente se alcanzan los objetivos que alumbraron la reserva, la Consellería de Pesca creará un órgano de gestión, seguimiento y control que se ocupará de verificar que se cumplen las normas, que serán más estrictas, «como topes de capturas máis axustados, vedas máis amplias que as habituales, notificación diaria de capturas...», señaló Emilio Louro, secretario del pósito de Lira. Además, el Servizo de Gardacostas elaborará un plan de vigilancia anual específico para la zona protegida.?
Innovación
Cuando en unas semanas se publique el decreto anunciado ayer por Cortés, se habrá plasmado una iniciativa pionera por partida triple. Novedosa porque es la primera en todo el caladero del Cantábrico y Noroeste. Insólita porque ha partido del propio sector, «que quere que por unha vez non se vexa ao pescador como un irresponsable e furtivo, senón como un pescador comprometido e respetuoso» y abrazada por los ecologistas. E innovadora porque está impulsada por la Administración, la empresa y la universidad, esa «triple hélice» que, según José María Barja, rector de la Universidade de A Coruña, se busca para los proyectos de desarrollo.
Y es que si la Xunta apadrinó la idea y la Universidade de A Coruña le dio forma con su diseño, empresas como Caja Madrid y Telefónica se han embarcado en la iniciativa prestando su apoyo económico al Foro Mundial de la Naturaleza-Adena (WWF/Adena), que durante los próximos tres años se encargarán de analizar el «efecto reserva». Quiere decir esto que los ecologistas serán los encargados de evaluar las consecuencias de la protección marina sobre las capturas, la biodiversidad del entorno y el grado de satisfacción de los usuarios del área protegida.
En WWF/Adena están entusiasmados con el encargo. No en vano, podrán, por fin, ver cumplido su afán de que se protegiera un pedazo de la Costa da Morte, que ha sido identificada como uno de los 20 paraísos marinos de España que es necesario conservar, según el dictamen de 40 científicos que han colaborado con la agrupación ecologista, y que han destacado su riqueza y su productividad biológica.
Y no se trata sólo de la preservación marina. Desde el sector también se busca «poder vivir dignamente desta profesión», garantizando el relevo generacional y dejando en herencia un mar próspero. Porque a nadie le gustaría «pasar á historia por pertencer á xeración que esquilmou o mar». Y menos a Juan Manuel Gómez.
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