El reparto por barco complica el control de los intercambios entre buques
El Gobierno dispone de una herramienta informática para poder controlar todos los intercambios que la flota de Gran Sol realiza en el marco del nuevo sistema de gestión basado en las cuotas individuales transferibles entre barcos y asociaciones. Se trata de una aplicación compleja, pues, al menos en los primeros meses del año, los movimientos en los derechos de cada embarcación han sido ingentes. Sólo en el seno de la Asociación Provincial de Armadores de Buques de Pesca de A Coruña (Arpesco), que agrupa a 20 barcos, «se han realizado ya más de 150 intercambios», señala Jesús Etchevers, que explica que sus barcos se han desprendido de gallo, cigala e, incluso, rape, para obtener merluza.
Etchevers defiende un cambio en el sistema de gestión para años venideros. Y es que, a su juicio, «repartir las cuotas de Gran Sol no es lo mismo que distribuir el fletán o el bacalao», que también se entregan barco por barco. Es una pesquería mixta, «tanto en lo que se refiere a las especies, a las zonas de pesca y a las artes implicadas» y el reparto se hace en función de los derechos de pesca, «no teniendo en cuenta las modalidades de captura ni la habitualidad en el caladero», cuestiones a las que, según Etchevers, debe atender el reparto. Porque, «¿a qué viene que a un palangrero se le dé cuota de cigala o de rape, si no puede pescar esas especies?», sentencia.
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