Adiós `Ostedijk´
COMENTARIO
Entre todos hemos contribuido a sobredimensionar un hecho que no debiera haber superado la condición de incidente y que, por activa y por pasiva, los marinos conocedores de este tipo de carga y buque, siguen diciendo que debió tener como lugar de atención primera el puerto exterior de Ferrol.
ANTÓN LUACES
Convencido, cada día más, de que el episodio del Ostedijk no ha sido otra cosa que la expresión máxima de la devolución de la pelota prestigiana por parte de la oposición política al Gobierno bipartito y del miedo escénico (que un especialista en fútbol y sus consecuencias bautizó atinadamente) puesto en práctica por la Xunta y el Gobierno central, ante la posibilidad de que se repitieran los hechos, el carguero holandés esperaba ayer levar anclas y trasladar a puerto su carga. Un puerto que fue lo que su capitán buscaba desde un principio para descargar los maltrechos fertilizantes de su bodega 2. Los de la bodega 1 no han sufrido el más mínimo daño. En total, 6.012 toneladas de nitrato, fósforo y potasio, al 15% cada uno de ellos, lejos de ese 45% que, intencionalmente, se considera como el principio de una cirta peligrosidad de carga para un buque de las características del holandés. Entre todos hemos contribuido a sobredimensionar un hecho que no debiera haber superado la condición de incidente y que, por activa y por pasiva, los marinos conocedores de este tipo de carga y buque, siguen diciendo que debió tener como lugar de atención primera el puerto exterior de Ferrol. Del mismo modo que, hace ocho años, el puerto de A Coruña fue receptivo a una carga similar (monda de cítricos destinada asimismo a abono), que permaneció en descomposición asistida en el buque que la transportaba y, posteriormente, en el muelle carbonero coruñés. A día de hoy no hay víctimas. ¿Qué fue, entonces, lo que llevó a esos ocho días de incertidumbre y preocupación para la población, en una alarma injustificada que crecía a medida que se convocaban ruedas de prensa (dos cada día) para transmitir la portavoz del gabinete de crisis, Pilar Tejo, algo que, como se ha demostrado, muy pocos estaban dispuestos a creer? Deberían haberse transmitido por radio y TV aquellas ruedas de prensa. Así se podría comprobar cómo la mayoría de los que estábamos presentes en las mismas teníamos la convicción de que la directora de Sasemar ocultaba algo y que allí se estaba fraguando un segundo Prestige. Por no hablar del interés de algunos por conocer el precio que íbamos a pagar por algo a lo que, indudablemente, sólo las compañías de seguros (consorcio) del Ostedijk deben hacer frente. Disparatado, valleinclanesco... Desde contaminación a explosión, se ha barajado todo. Incluso se percibe ahora como una pequeña desilusión, porque a los medios de comunicación se les ha escapado una presa que, otra vez en Galicia, acaparaba la atención de toda España. Decir que no era importante era poco menos que estúpido. Pero ahí está la realidad. Un barco nuevo que debió ser atendido en un puerto de Galicia, que Valencia no quiso y Viveiro dijo rechazar. Comprobemos ahora en manos de quién están las responsabilidades gubernativas en cada caso y sabremos el porqué de la respuesta negativa de Viveiro y Valencia. Pongámonos en el caso de los políticos que gobiernan en Galicia y en Madrid y sabremos que fueron ellos los que decidieron y no los técnicos. Recordemos que en mayo hay elecciones municipales y autonómicas. Unos y otros se la juegan. ¿Sólo ellos? Los ciudadanos somos, simplemente, marionetas de sus políticas. No extrañe después que en las elecciones gane siempre o casi siempre la abstención.
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