Cuatro meses sin poder mirar al mar
Antón Luaces.A Coruña
El pesquero namibio MF Díaz se hundió, tras el incendio registrado a bordo, mañana hará cuatro meses. El naufragio se produjo frente a las costas de Namibia, a unas
Desde aquel 8 de noviembre, las familias de los dos tripulantes gallegos no han recibido información de lo acontecido. Pescanova, que participa en la empresa propietaria del pesquero hundido, guarda el más absoluto silencio. Lo mismo ocurre con los dos gallegos -uno de ellos el capitán del MF Díaz- supervivientes del naufragio que, si bien han tenido contacto con la familia de Luis Rodal -no con la de Filgueiras Cordal- no han aportado ningún dato nuevo sobre la causa del incendio (posterior, al parecer, a una explosión registrada en la sala de máquinas, una cuestión que las familias consideran poco probable) y el hundimiento del barco.
María Coral Castro, madre de Juan Manuel, asegura haber pasado tres meses "aletargada" tras conocer la desaparición de su hijo y alerta sobre lo que cualquier marinero puede encontrar ante un caso similar al vivido en Namibia el 8 de noviembre pasado. "Es muy importante trabajar para Pescanova pero la empresa no responde a la hora de la verdad-se lamenta- cuando más los necesitas, debes conformarte con una simple llamada de un trabajador, que te dice que tu hijo ha desaparecido, no hubo más".
"Yo misma le llevé a Pescanova y eso que Juan Manuel no estaba muy decidido a embarcarse -narra- pero, después de haberse comprometido como primer oficial del MF Díaz no quiso abandonar y tirar por la borda el compromiso contraído".
Su madre habló con él dos días antes de su desaparición. "Murió Dios sabe cómo, en una sala de máquinas que tenía tres salidas y que ninguno de los tres hombres que estaban en ella pudieron utilizar para salvar sus vidas. ¿Qué ocurrió? Pescanova debe saberlo por las declaraciones de los demás oficiales y compañeros que salvaron sus vidas, ¿por qué no lo hace público?", se pregunta.
María Coral se deshace en un mar de lágrimas. Pide "a quien sea" que, si dispone de fotos de su hijo, se las hagan llegar porque él, cuando se embarcó, se llevó las que tenía en su ordenador personal. Un ordenador que también se hundió en aguas de Namibia.
Juan Manuel realizaba su primera marea en el MF Díaz, aunque llevaba cuatro años en Pescanova. Su madre asegura que en la empresa sólo le han dicho que su hijo no tenía seguro de accidentes a bordo, porque la reglamentación de Namibia no contempla ese tipo de prestación. "¿Acaso no están amparados del mismo modo que los que trabajan para esa empresa en España?", pregunta su madre.
María Coral, en Redes (Pontedeume) no puede mirar al mar, algo casi imposible. "En la plaza, cuando veo el pescado, entiendo por qué es tan caro -dice-; más debería serlo si tenemos en cuenta que por él se pagan vidas y hay empresarios que se enriquecen".
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Pacorro dijo
La más sincera solidaridad comprensión desde València. A veces las más grandes empresas son las más pequeñas. Igual que las mayores fortunas pertenecen a los más tacaños y ruines.
7 Marzo 2007 | 10:22 PM