Pesca prevé soltar besugos tras repoblar Galicia con lubrigante
Los biólogos tratan de aclimatar a los ejemplares salvajes a la vida en tierra
Técnicos del Igafa liberarán 3.200 crías de crustáceo en la futura reserva marina de Lira
- Buscan nuevas formas de marcaje tras hallar varias etiquetas sin pez
- Alevines de marisco criados en batea dentro de cestos de ostras
(Lugar: e. a. | redacción)
La meta ahora es el besugo. Después del rodaballo y el lubrigante, técnicos del Instituto Galego de Acuicultura (Igafa), dependiente de la Consellería de Pesca, trabajan ya en la consecución de los primeros ejemplares de aquella especie con los que se van a repoblar, en un futuro no muy lejano, la costa gallega. Por el momento, los biólogos están tratando de aclimatar a la vida en cautividad los besugos que han capturado en el mar para formar así un stock de reproductores que parirán los alevines que más tarde se soltarán por distintas áreas de Galicia. Los responsables del proyecto esperan obtener las primeras larvas el año que viene, pues el proceso de adaptación de esos peces es de, como mínimo, dos años, y hasta ahora sólo llevan uno fuera de su hábitat natural.
Evitar la consanguinidad
La suelta de besugo es el tercer escalón de un ambicioso proyecto con el que se intenta recuperar parte de los mermados recursos pesqueros gallegos. El segundo peldaño se subirá esta semana, en cuanto los técnicos del Igafa liberen las 3.200 unidades de lubrigante de entre 4 y 5 centímetros que tienen preparadas para arrojar en la futura reserva marina de Os Miñarzos (Lira) y su entorno.
Por ahora, el Igafa aún está en el primer escalón. Eso sí, bien asentado, con la experiencia que da haber hecho ya dos sueltas de rodaballo y estar preparando una tercera para finales de esta primavera. Para entonces, serán ya 30.000 los ejemplares del citado pez plano que se habrán liberado en las áreas de Muxía y las rías de Pontevedra y Arousa. Los 20.000 alevines con los que se han repoblado los caladeros gallegos fueron adquiridos en distintas piscifactorías gallegas para garantizar ese número mínimo de familias que, según los expertos en genética, se necesitan para evitar al máximo los apareamientos en grado de consanguinidad.
Los 10.000 primeros rodaballos, que se liberaron en octubre del 2005 -miembros de 12 familias diferentes-, deberían alcanzar la talla comercial a finales de este año. Según Carlos Mariño, responsable del programa de repoblación de la Xunta, hasta el momento se han recuperado muy pocos ejemplares, «algúns en Camariñas, outros en Muxía, pero apareceron ao pouco tempo da solta, un ou dous meses despois», tiempo insuficiente para poder deducir dato alguno.
Pero eso no desanima a los técnicos del Igafa, esperanzados tras comprobar mediante la observación diaria de los 500 alevines que soltaron en los alrededores del centro, en A Illa, que el proceso de adaptación de los tanques al medio natural no es demasiado traumático. El seguimiento realizado a los rodaballos permitió comprobar que, a las 24 horas de la suelta, el 40% de los peces ya había encontrado comida. Y entre las 48 y las 72 el porcentaje se había elevado al 70%. Son resultados que mitigan el pesimismo que podría haber generado el hecho de que todavía nadie haya dado aviso de la aparición de uno de esos 20.000 rodaballos.
En cualquier sitio
Si las áreas de suelta están claras tanto para el pez plano como para el crustáceo, en el caso del besugo todavía no está decidido. Podría ser «cualquier sitio da costa gallega», pues se trata de una especie de mayor movilidad cuyas crías se encuentran por todo el caladero: «Panchos (as crías de ollomol) hainos en calquera zona.
Para desarrollar este proyecto Galicia se ha inspirado en experiencias de países como Dinamarca, EE.?UU., Noruega, pero, sobre todo, Japón, que acumula una tradición de más de cien años de «agricultura» marina y que ha conseguido buenos resultados para 67 especies.
Link: www.lavozdegalicia.es


