Un año de incertidumbre
| La familia de José Andrés Rodríguez Cornide sigue pendiente de aclarar lo que sucedió en el barco del que cayó después de que se incendiase en extrañas circunstancias. |
| ANTÓN LUACES |
Antón Luaces.A Coruña
Andrés: Lo que sabemos es una gota de agua, lo que ignoramos es el océano. Sólo la verdad te hará justicia". El texto se corresponde con el contenido de una esquela mortuoria que la familia de José Andrés Rodríguez Cornide, motorista del pesquero Zamorano I publicó tras la desaparición en la mar de este cariñés hace casi un año. Pendiente todavía la decisión que la justicia pueda tomar en relación con su desaparición-muerte, la familia de José Andrés agradece el esfuerzo desarrollado por Salvamento Marítimo en la búsqueda de un tripulante caído al mar el jueves 29 de marzo desde un buque maltés que hacía la ruta Rusia-Argentina. Rescate Se desplazaron a la zona (120 millas al norte de A Coruña) el helicóptero Helimer Galicia y el avión Serviola 3. Pero la familia se duele, al mismo tiempo, porque, dice, en el caso del Zamorano I no se dio a una tecla para salvar a José Andrés, el maquinista del barco, porque se realizó un no salvamento, porque arrastraron su vida y su dignidad a lo más hondo, porque no respetaron la presunción de inocencia, porque dejaron a una familia destrozada, porque se han dicho "tantas mentiras". Así hasta llegar al fatídico ¿por qué? El juzgado de instrucción número uno de Viveiro llevaba las diligencias del caso del pesquero burelense Zamorano I. Un marinero peruano del mismo buque afirmó haber oído un chapoteo en la mar en el momento en el que accedía a la cubierta del barco, pero no vio nada ni nadie respondió a sus gritos interesándose por si había alguien por allí. No vio nada, debido al humo (había fuego en el pesquero) y la cerrazón de la noche. José Andrés podría haber sido quien chapoteaba por salvar su vida en la mar. Oficialmente y, de momento, se arrojó al agua desde la cubierta del Zamorano I tras una presunta agresión al patrón del barco. Extraoficialmente, alguien pudo haberle empujado. Los jueces dictaminarán en su momento al respecto. Pero la familia tiene la espina clavada porque dan por hecho que José Andrés Rodríguez no agredió a nadie ni mucho menos se suicidó, puesto que en casa le esperaban sus hijos, su trabajo, su puerto de Cariño y Ferrol. A la espera Se deduce de las preguntas de su familia la espera de alguien que responda a los muchos porqué que formula su hermana ante la prestación de un necesario servicio de búsqueda que, parece deducirse del texto, no se otorgó a quien enseguida se calificó de agresor cuando, por el contrario, sus compañeros de sindicato (CIG) afirman que José Andrés Rodríguez Cornide nunca dio una voz a nadie aunque siempre supo defender sus derechos. "¿Por qué no le dieron a una tecla para salvarlo?". La pregunta tiene un desgarro ciertamente doloroso. Alguien, en Burela, ni siquiera llegó a respetar esa presunción de inocencia a la que alude la familia. Se murió, qué duda cabe, chapoteando en la mar por agarrarse a una verdad que le haga justicia. En Cariño esperan que así sea. ¿Agresión o suicidio? La versión del motín y supuesto suicidio en el buque que trascendió a los medios de comunicación se basó en la explicación que aportó el patrón, Antonio José Rojo. Según esta versión, el pasado 24 de abril José Andrés Rodríguez prendió fuego en la sala de máquinas, agredió a varios tripulantes y los encerró en un habitáculo del barco. A continuación, atacaría con una barra de hierro al patrón, supuestamente con la intención de matarlo, y a continuación se tiraría por la borda aunque ningún tripulante, excepto Antonio José Rojo, vio caer al mecánico al mar. Lo que sí escucharon algunos de sus compañeros del Zamorano I fue la respiración y el chapoteo del hombre en el agua, aunque el secretario de la CIG en Ferrol, Xesús Anxo Pintos, aseguró que se hallaron contradicciones en las declaraciones ante el juez de los tripulantes. "El patrón había dicho que José Andrés se precipitó al mar después de agredirle con una pata de cabra en la pierna aunque en la instrucción consta un testimonio posterior bien distinto -comenta Pintos- Dice que sospecha que se tiró al mar. Se deduce entonces que él tampoco lo vio, cuando era, en teoría, la única persona que lo había visto". "En el mar no todo es culpa de un golpe de mar; hay un desaparecido y acusaciones muy graves", afirmaba el secretario de la CIG, quien recordó que, pasara lo que pasara, es obligatorio enviar un aviso de hombre al agua.
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