Guardacostas
ANTÓN LUACES
Son un invento de Enrique López Veiga en su segunda etapa de conselleiro de Pesca e Asuntos Marítimos quien, junto con el entonces y actual secretario general de ese departamento, López Sieiro, diseñaron una estructura, la del Servicio de Guardacostas que la hoy conselleira Carmen Gallego quiere modificar. Lo ha anunciado ya en varias ocasiones y, ahora, parece que va en serio. Cosa lógica, por otra parte, si se tiene en cuenta que el diseño lopezveiguiano nunca fue de su agrado y así lo manifestó la conselleira en alguna ocasión. La Ley de Guardacostas va a ser modificada después de que un importante colectivo de profesionales la hubiera denunciado por activa y por pasiva. Algunos han quedado en el camino. Se enfrentaron a López Veiga y mantuvieron, sin enmendar la ley, una pelea que, tras muchos meses de juzgados, despachos y pasillos, alguno sostiene en solitario contra la Consellería. Otras voces han surgido, además, en relación con la Oferta Pública de Empleo y las reclasificaciones de los titulados náuticopesqueros. Hay miembros del Servicio de Guardacostas que, según denuncias efectuadas, ocupan responsabilidades que, por carecer de titulación y días de mar necesarios, no les corresponden. Pero se les han concedido por extraños pases de magia y ahí se mantienen mientras otros se niegan a hacer concesiones ante los que consideran sus derechos.
La reforma del servicio vendrá a través de la nueva Ley de Pesca. En ésta se refundirá mucha de la actual legislación pesquera y, antes de que finalice este año, habrá sido aprobada en las instancias gubernamentales. Será entonces, cabe suponer, cuando esa nueva ley corrija situaciones que hoy no hacen sino enconar los ánimos y mantener mano sobre mano a buen número de funcionarios que, habiendo tenido responsabilidades en la máquina y el puente de las embarcaciones de la Consellería de Pesca, se ven ahora sin una misión específica a ejecutar conforme a su función real.
El caso es conocer si los miembros del Servicio de Guardacostas de Galicia se mantendrán a la expectativa, como ahora, o se atendrán a lo que la actual ley contempla. Dice la Consellería de Pesca que su escala laboral no es incompatible con las funciones que se les asignan actualmente, pero lo cierto es que la integración del personal de vigilancia y control de los recursos ha llevado a algo más de una veintena de patrones y mecánicos a perder estas condiciones de mandos intermedios para convertirse en agentes del Servicio de Guardacostas sin que, específicamente, se reconozca su condición laboral. Esto no gusta a los sindicatos. Y Aetinape, la organización que, teóricamente, ampara a los náutico-pesqueros, guarda silencio. Tal vez sea porque no les da la razón a los suyos. Otro escollo. La Ley de Pesca es probable ponga a cada uno en su sitio. El tiempo lo dirá.
Siete meses después de iniciado un paro que parece tener la comprensión de algunos, la inhibición de muchos (se preguntan los afectados por el papel de Aetinape en este conflicto profesional y de competencias que les otorga su título náutico-pesquero) y el rechazo de la Xunta a través de una conselleira que, inicialmente, les había defendido.
Ni siquiera se pregunta ya si existe diferencia entre predicar y dar trigo.
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