La flota de Camariñas pescó un 45% más de sardina que la de Portosín
Con el mismo número de barcos, el puerto de la Costa da Morte supera un 30% las capturas del de Sada
Algunos marineros consideran que una diferencia tan considerable no se explica sin el empleo de explosivos
Hubo un tiempo, no demasiado alejado en el calendario, en el que el uso de la dinamita en la pesca de cerco estaba casi generalizado en los caladeros gallegos. Un método que, sin embargo, era ajeno a los marineros de Sada y de Malpica, coinciden fuentes del sector. Entre el resto de los profesionales, el que más y el que menos probó a emplear el explosivo en sus muy distintas variantes, desde TNT y goma 2 hasta pólvora y petardos. Por eso todos conocen su eficacia para llenar la red de peces y saben de las ventajas de su empleo, como también de los trucos, argucias y métodos para conseguirla, manejarla y perderla en cuanto se avista una lancha de vigilancia.
«A diferenza entre un lance sen dinamita e outro con ela é que co explosivo sacas un 50% máis de peixe», asegura un marinero que acumula 45 años en la pesca de cerco, buena parte de ellos pertrechado en el barco con dinamita, además de con el aparejo convencional. Y si esos son los cálculos que hace la voz de la experiencia, los datos oficiales servirían para dar pábulo a la acusación del sector, que siempre apuntó con el dedo hacia Camariñas cuando denunciaba públicamente el uso de dinamita para la pesca.
Según los resúmenes de capturas que las lonjas remiten a la Consellería de Pesca, la flota cerquera de Portosín, compuesta por 16 barcos, vendió las 2.072 toneladas de sardina que capturaron en los 138 días que pudieron faenar. Mientras, los 9 buques de este segmento de flota con base en Camariñas comercializaron en 92 días de trabajo casi 1.400 toneladas de la misma especie. Si se calcula la media, resulta que las embarcaciones del puerto de la Costa da Morte descargaron 1.685 kilos por barco y día, cuando la media diaria de cada cerquero de Portosín se sitúa un 45% por debajo: en 938 kilos por unidad y día.
Más que Sada y Malpica
Los camariñanos también superaron las capturas de un puerto cerquero con el que comparte una flota de igual porte: el de Sada, donde sus nueve barcos llevaron a puerto un 30% menos de capturas (1.442 toneladas en 134 días) que los de Camariñas. La diferencia se acentúa si se compara el volumen de sardina que se desembarcó en Camariñas y el que llegó a Malpica, donde, en lo que va de año, se han comercializado 502 toneladas, cifra que arroja una media por barco y día un 78% menor, aunque eso se debe a que buena parte de la flota de Malpica vende en otras lonjas, principalmente en la de A Coruña, más próxima a su zona de pesca. Algo similar ocurre con las embarcaciones de Portonovo, que venden en Vigo, y las de Cambados, que se dividen entre la subasta de O Berbés y la de Ribeira.
El cambio de mentalidad en el sector pesquero se produjo aún no hace ni siquiera un decenio: «Hai oito ou nove anos, cando quedamos sen un peixe no mar», señala un marinero de Portosín. Esa fue la comprobación de que operar con dinamita era «pan para hoxe e fame para mañá; hoxe enches a rede, pero mañá non tes nada que coller».
Abandono de la práctica
Según explica este profesional del mar, lo peor del explosivo no es que capture más ejemplares y contribuya a la sobrepesca, sino que destruye el plancton y, por tanto, el alimento y la supervivencia de las especies. Cuando la sardina prácticamente desapareció de las aguas gallegas, obligando a la flota a estrechar el cinturón hasta extremos impensables, la mayoría de los profesionales vieron una señal. El vacío en la despensa supuso la conversión de la mayor parte, que abandonaron la práctica.
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