Los barcos de A Costa da Morte dejan sus lonjas para vender en A Coruña

Las cofradías de pescadores afectadas denuncian que los armadores tienen muchas facilidades en el puerto coruñés para vender sus capturas sin supervisión ni gastos.
Antón Luaces.A Coruña
Las cofradías de pescadores asentadas en localidades de
A Costa da Morte ven en peligro su futuro inmediato. La marcha de barcos hacia el puerto de A Coruña para vender aquí sus capturas hace que se tambaleen servicios que los pósitos vienen prestando de forma prácticamente gratuita a sus asociados. Por este motivo analizan la posibilidad de cobrar por los mismos, al tiempo que incrementar las cuotas que pagan sus afiliados (armadores y marineros).
Buena parte de la actividad que desarrollan las cofradías, incluido su patrimonio, se basa económicamente en los porcentajes que aquellas aplican a las ventas de pescado y marisco realizadas en las lonjas que los pósitos regentan. Sólo así es posible mantener un servicio como el que las seculares cofradías vienen prestando y que, en muchos casos y como entidades auxiliares de la Consellería de Pesca, resultan imprescindibles tanto para los tripulantes como para los armadores.
Si se les corta esta fuente de suministro económico, los pósitos tendrán que prescindir de personal que se paga con cargo a sus ingresos o de servicios que atienden
-como el de suministro de hielo a los barcos- y que significaría un importante perjuicio para el sector en el ámbito local o comarcal.
Para algunos responsables de las cofradías de pescadores de
A Costa da Morte las facilidades que los armadores encuentran en el puerto de A Coruña para saltarse las medidas de control establecidas por la Consellería de Pesca, la Guardia Civil y la propia Lonja de A Coruña y vender sus capturas sin ningún tipo de supervisión y gastos -con lo que conlleva pérdidas tanto para las cofradías como, muy probablemente, para las tripulaciones de los barcos que no saben ciertamente qué y cómo han vendido y, por tanto, no pueden saber qué han ganado- es el motivo de esa "deserción".
Hablan de ventas "en negro", porque los armadores obvian incluso el paso de las capturas por la lonja coruñesa debido a que negocian directamente con el comprador en almacén, y demandan un más completo servicio de vigilancia por parte de las autoridades competentes. Todo esto se niega en la Lonja de A Coruña, donde realizan su tarea alrededor de 1.300 compradores, algo que, aseguran, permite la libre competencia y, por tanto, mejores cotizaciones para quienes realizan aquí sus ventas. Nunca queda pescado por vender. Este procede de los aproximadamente 130 barcos (entre 90 y 100 de la bajura, una media de 30 de litoral y media docena de altura) que descargan diariamente en el muelle coruñés alrededor de 120 toneladas de pescado.
La situación genera desconfianza en el futuro. Las cofradías tienen que desempeñar un papel al servicio del sector pesquero. Y esta prestación de servicios corre peligro porque la autofinanciación no es posible si los asociados no contribuyen a su sostenimiento. Los subvenciones públicas tampoco son suficientes para la pervivencia de esas entidades que mantienen el contacto de los pescadores y armadores con instituciones como la Xunta (a través de la Consellería de Pesca) o el Instituto Social de la Marina, entre otras.
Resulta impensable que las cofradías desaparezcan porque sus socios las abandonan.
La marcha de barcos de sus lonjas de origen a vender sus capturas a puertos más lejanos se produce por los mejores precios que alcanzan las distintas especies en las subastas. El mayor valor del pescado hace que los pescadores y armadores consideren oportuno hacer un trayecto más largo que esperan compensar con una recaudación mayor por venta en lonja.
Las diferencias de precios de subasta de la misma especie en los puertos provoca que se convierta en algo habitual que los pesqueros se desplacen a lonjas lejanas para vender su género, como es el caso de barcos asturianos, que están acudiendo a la rula de Burela a subastar sus capturas merluza.
Link: www.laopinioncoruna.es


