Tenemos un plan (otro)
ANTÓN LUACES.
La Dirección General de la Marina Mercante ha tirado por la línea del medio, ha diseñado un plan para las radiocomunicaciones marítimas y ha dicho, o intentado decir, "Hasta aquí hemos llegado". Ahora, a cumplir. Es, si se quiere, un aviso para navegantes, especialmente en el sector pesquero y en la náutica de recreo, generadora esta de numerosas falsas alertas y 338 víctimas en 15 años, consecuencia de los 4.199 accidentes registrados en el mismo período de tiempo. Galicia ha sido la primera Comunidad Autónoma en conocer una campaña que pretende extender el uso de las radiocomunicaciones a bordo y que habla de desterrar -o, mejor, dejar como algo complementario- el uso del teléfono móvil como medio para comunicar una situación de peligro; de hacer entender la necesidad de cumplir la normativa y mantener abierto el canal 16 de escucha obligada para un caso de necesidad que se pueda dar en el barco propio o alguno próximo. El objetivo primordial es salvaguardar la vida humana en la mar, cuestión esta en la que juega un papel fundamental el Sistema Mundial de Socorro y Seguridad Marítima puesto en marcha hace quince años por la Organización Marítima Internacional (OMI) y que de "Mundial" tiene muy poco si se tiene en cuenta el alto número de países que no disponen de este sistema. Pero en España sí existe, como existen emisoras privadas de armadores y cofradías de pescadores, utilizadas clandestinamente y a las que la autoridad competente no mete mano a pesar de ser muy evidentes las antenas que los barcos y armadores y cofradías ostentan.
El Sistema Mundial de Socorro será una obligación en el primer día de enero de 2009 para los pesqueros de cualquier modalidad o eslora. Los armadores disponen de subvenciones para adquirir algunos de los equipos necesarios para implantar el SMSSM, sistema que ya es obligatorio para las embarcaciones de recreo de nueva construcción -igual que para los pesqueros- y que, en breve, se implantará en la totalidad de barcos deportivos (más de 250.000) nacionales causantes, por cierto, del 47% de todas las emergencias que se producen en la mar. Aparecen, además, las radiobalizas satelitarias que incorporan GPS y los chalecos de faena en cubierta dotados asimismo de un pequeña radiobaliza de localización. Para los barcos de altura y gran altura, el radiogoniómetro. Luego, hacer memoria y aprender de la experiencia: compilar datos sobre las falsas alertas, la familiarización con los sistemas de radiocomunicación a bordo. La implantación real de este plan integral de radiocomunicaciones y la actualización permanente de las bases de datos. Controlar la formación de los navegantes, sea en la pesca o en la marina de recreo, y evitar accidentes. Algo básico. No es mucho, pero puede salvar vidas. Y en eso estamos todos, aunque de cuando en veces se intercambien los sistemas y exista confusión porque un barco utiliza el sistema de otro como si se tratara de un cambio de cromos sin importancia.
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