Las riadas del pasado año en la comunidad coincidieron con una extrema calidez del mar
Las temperaturas altas en el agua fortalecen los frentes borrascosos. Este axioma de la meteorología es el que probablemente estuvo detrás de las fuertes precipitaciones que ocasionaron riadas de grandes dimensiones el pasado año en Galicia, entre octubre y noviembre. ¿Por qué? Porque la meteorología extrema coincidió con un período de suma calidez de las aguas, que incluso se situó en hasta tres grados por encima de la media.
En esa época del año, el mar próximo a Galicia se encuentra a una media de 15 grados y el pasado año llegó a elevarse a 18 grados, según confirmaron fuentes de MeteoGalicia.
¿Qué es lo que propició este aumento extremo? Los expertos todavía no han llegado a ninguna conclusión que se pueda demostrar, aunque están en marcha varios estudios para averiguar las causas. Una de las hipótesis que se baraja es que la llamada corriente de Navidad, que aporta agua cálida en otoño e invierno y que pasa por Galicia en dirección a los polos, fuese más intensa porque los vientos empezaron más al sur de lo habitual.
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