La escasez de percebes dispara el precio por encima de los 300 euros

las mareas de estos días perjudican a los profesionales, que tienen que faenar por la tarde y con poca luz
El temporal de principios de mes arrancó gran cantidad de crustáceos de las rocas del litoral de Cedeira
Los que quieran aderezar el menú navideño con el marisco más cotizado en estas fechas, el percebe, tendrán que rascarse el bolsillo, y mucho. El temporal que azotó la costa gallega el segundo fin de semana de diciembre, con fuertes rachas de viento y olas de hasta nueve metros, se llevó buena parte de los crustáceos arraigados a las rocas del litoral de Cedeira y, en general, de gran parte de la costa.
La escasez de producto ha disparado los precios en las lonjas. Y en la cedeiresa -la segunda de Galicia que más percebes subasta después de la de A Coruña- ha batido todas las marcas al alcanzar en la puja de ayer por la tarde los 304 euros por kilo. Se supera así el récord alcanzado el año pasado por estas fechas, con 252 euros.
En otras lonjas, como la de A Coruña, donde también se vende buena parte del crustáceo de O Roncudo, el percebe alcanzó cifras aparentemente más discretas, como los 215 que registró de tope máximo ayer. Y en Malpica, a 135 sin que el tamaño sea el superior, reconocían ayer en la lonja. En Aguiño, como en otras lonjas son conscientes de que el percebe no ha alcanzado su mejor tamaño por la mala coincidencia de las fechas, pero aún así ha llegado a los 80 euros el kilo, eso sí muy lejos de los 200 euros a los que se pagó el pasado año.
Es más, los profesionales no descartan que la cotización alcance cifras, incluso, más desorbitadas ante la sequía de marisco y el buen tamaño de las piezas cogidas. Serxio Ces, presidente de la asociación de percebeiros de Cedeira, explica que las jornadas de oro para la captura del crustáceo con vistas a la cena de Nochebuena fueron el miércoles y ayer, y que hoy será el día para los rezagados ya que el fin de semana no se faena.
Aunque ni el mar ni las mareas ayudan, decenas de mariscadores se ven obligados a rastrear las rocas en busca del preciado marisco. «Se fose agosto, non iríamos seguro cunhas circunstancias como estas», aclara Ces. Y es que tanto ayer como hoy los percebeiros tienen que faenar a la hora de la siesta. Las mareas son las culpables. La bajamar está coincidiendo de madrugada y por la tarde, de forma, que los profesionales tienen que trabajar después de comer y con un margen de tiempo con luz muy pequeño.
Sin embargo, el lunes de la semana que viene, Nochebuena, la altura mínima del mar se producirá a las diez de la mañana, con lo que los percebeiros podrán limpiar las rocas sin la presión de la llegada de la penumbra. De todas formas, los patrones de las principales zonas percebeiras de Galicia coinciden en que el mismo día 24 las ventas no son tan altas como en las jornadas previas.
Los mariscadores ya tienen asumido que la campaña no será todo lo buena que esperaban. Al temporal de principios de mes hay que sumar un noviembre «moi malo». Explican que aunque hubo buen tiempo, el mar no les dio tregua, y en muchas ocasiones no pudieron salir a faenar. En consecuencia, los precios alcanzaron cotas prohibitivas antes de lo habitual, llegando a los 148 euros desde mediados de noviembre. La Navidad es época de mucho trabajo para los percebeiros de Cedeira, pero confiesan: «Se non tes arranxado o ano a estas alturas, poca cousa podes facer».
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