´De otra pasta´
COMENTARIO - ANTÓN LUACES
ANTÓN LUACES. Un navegante polaco, Janusz Roman Stowinski, de 55 años, pilotaba un yate cuando fue rescatado sano y salvo gracias a la ayuda de la tripulación del buque factoría Antartic Bay que, en medio de olas de 16 metros de altura y vientos de 100 nudos (180 kilómetros por hora), le pudo ayudar en aguas a nueve millas al sur del Cabo de Hornos, al activar la radiobaliza de la embarcación. Esta señal puso en marcha el Sistema de Respuesta de Emergencia por parte del Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo chileno, MRCC-Chile.
Los hechos se produjeron poco antes de las 7 de la mañana, cuando el yate Alta Mar Bona Terra solicitó ayuda con la activación de la radiobaliza. Tras recibir la señal de la radiobaliza, el MRCC de Chile se puso en contacto con dos buques-factoría pesqueros próximos a la posición del yate y dispuso que ambos barcos se dirigieran a prestar apoyo al yate siniestrado. Paralelamente, la 3ª Zona Naval asumió la dirección de la búsqueda y ordenó el despegue de un avión de exploración aeromarítima P-111 para localizar la embarcación de recreo y tratar de ponerse en contacto directo con las otras embarcaciones con el fin de señalarles las coordenadas de la emergencia. Seis horas y media más tarde, el Antartic Bay alcanzó la posición del yate y tras constatar que el único tripulante del mismo se encontraba con vida, inició una maniobra de rescate que duró aproximadamente una hora a causa de las malas condiciones de la mar. Se prestaron los primeros auxilios por parte del enfermero del buque, quien informó posteriormente que Roman Stowinski no presentaba alteraciones anormales en su estado de salud.
El propio buque-factoría trasladó al tripulante del yate a Caleta León, al sur del municipio chileno de Mar de Cabo de Hornos, para transbordarlo al buque de la Armada de ese país P.S.G. Isaza que, a su vez, lo trasladó a Puerto Williams para su reconocimiento médico. El yate quedó a la deriva, por lo que se emitió un mensaje de seguridad para las embarcaciones que pudieran encontrarse en el área de riesgo y, de esta manera, tomar las precauciones necesarias.
Esta actuación pone de relieve la importancia del uso correcto de los sistemas de comunicación, tanto en la emisión como en la recepción a través de los canales habituales de socorro, algo cada vez menos habitual entre los pesqueros e incluso buques mercantes que pasan frente a las costas de Galicia.
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