La tripulación del atunero hundido en Abiyán confiesa que pasó miedo
Los cuatro marineros gallegos llegaron ayer a Vigo y relataron que no tuvieron más remedio que huir del barco
La armadora investiga las causas del incendio y explica que el buque acababa de pasar la revisión
«Agora para casa e aínda enrriba sen choio», lamentaban ayer un par de colegas de profesión que acudieron al aeropuerto de Peinador a dar la bienvenida a los cuatro marineros gallegos integrantes de la tripulación del Sant Yago II, hundido el pasado sábado a 196 millas de Abiyán, principal ciudad de Costa de Marfil.
Adolfo Oliveira, Francisco Fernández, Manuel Valverde y Benito Concheiro fueron recibidos entre lágrimas y abrazos por sus familias. «Estuvimos informados en todo momento, pero yo perdí un hermano de 33 años en el Gran Sol y hasta que no hablé con mi marido no me quedé tranquila», afirmaba la mujer de Adolfo Oliveira, sin apartar la mirada de la puerta de la terminal de llegadas de Peinador instantes antes de verlo.
Lo peor, la espera
«¿Miedo? Claro que pasamos miedo» reconocía Oliveira con los ojos enrojecidos. Pese a permanecer 12 horas en una lancha, el marinero de Marín explicó que no llegaron a temer por sus vidas porque en todo momento dispusieron de víveres y estuvieron en contacto con la armadora. «Lo peor de todo fue la espera», declaró.
Juan Alonso, responsable de la casa armadora Jealsa-Rianxeira, explicó que todavía se desconocen las causas que originaron el incendio en la zona de máquinas. «Será difícil averiguar qué pasó que el barco se ha hundido», reconoció. «Para la empresa lo principal es que todos los tripulantes estén bien», afirmó Alonso, al tiempo que lamentó que un miembro de la tripulación, un joven senegalés, esté herido con un golpe en una pierna, aunque aclaró que está hospitalizado en perfectas condiciones.
«Estamos muy satisfechos, dentro del disgusto, -dijo-, sobre todo por cómo se resolvió el incidente, tras la incertidumbre que supuso conocer la desaparición del buque durante 12 horas, hasta que fueron rescatados por el mercante ruso», señaló Alonso. Además de los cuatro gallegos (dos de Marín, uno de Baiona y otro de Ribeira) había en el barco otros dos tripulantes españoles, uno natural de Bermeo, cuya llegada a Bilbao estaba prevista para ayer por la tarde, y otro residente en Costa de Marfil; además de los 16 marineros de Costa de Marfil, los cinco de Senegal y un cubano, que se encuentran sanos y salvos.
Fuego incontrolable
Según el relato de los tripulantes, el siniestro del barco se produjo sobre la una de la madrugada del pasado viernes. Toda la tripulación dormía cuando el marinero de guardia detectó humo y llamas en la sala de máquinas. Inmediatamente alertó a sus compañeros, pero nada pudieron hacer ya que el fuego y la enorme humareda impedían respirar a bordo del buque, y no tuvieron otra opción que abandonar la embarcación en una lancha que habitualmente utilizaban para tender las redes, y hacer saltar la radiobaliza.
Salvamento Marítimo dio la alerta a los barcos que se encontraban en la zona, y tras casi doce horas a la deriva fueron rescatados por un mercante ruso. Desde el buque lograron ponerse en contacto con la empresa y sus familias. El sábado, los náufragos llegaron a Abiyán.
El Sant Yago II era un atunero construido hace 12 años y, según la armadora, acababa de pasar una revisión completa en un astillero de Vigo.
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