El armador espera contactar hoy con los captores del «Playa de Bakio»
abordaje pirata en el índico
El Gobierno intensifica la diplomacia para intentar liberar a los pescadores sin poner en riesgo sus vidas
El barco está fondeado a escasas tres millas de la costa somalí y los tripulantes permanecen a bordo
Ayer ya no descolgaba nadie en el teléfono vía satélite del Playa de Bakio . Un día después de que todos los medios pudiesen recoger en vivo la inquieta tranquilidad de los 26 tripulantes del atunero de Bermeo, la comunicación se restringió a los familiares. Ni siquiera el armador recibió noticias de los piratas que tienen su barco. Eso fue, al menos, lo que aseguró ayer José Ángel Angulo, gerente de la Asociación Nacional de Armadores de Buques Congeladores (Anabac) y portavoz del propietario del pesquero, que añadió, además, que se espera que hoy se produzca un contacto con los que han tomado el pesquero por la fuerza.
Ahora bien, Angulo, que no obstante descartó entrar en los pormenores de un asunto que es «materia reservada», calificó de ciencia ficción lo que uno de los tripulantes, el engrasador vasco Mikel Arana comentó a su padre, al que dijo que los secuestradores solo querían dinero y que esperaban que «mañana [por ayer] un mando fuese al pesquero para negociar. Fue Arana el que también dio claves sobre los piratas. Dijo que a los cuatro hombres que abordaron en principio el barco se han sumado al menos otros seis ahora que el pesquero está cerca de la costa, que se turnan para estar con ellos. Y comentó, además, que no se trata de piratas «al estilo clásico», sino de gente con preparación militar y que usa tácticas propias de ese colectivo.
Lo importante para los familiares es que se encuentran en perfecto estado de salud y, sobre todo, que «los tratan bien, dentro de lo que cabe» y «les dan de comer», aunque «les han robado cosas de sus camarotes», según informaron a sus allegados.
Los 26 tripulantes -ocho españoles, cinco vascos y 13 africanos- permanecen en el interior del pesquero, que está fondeado a unas tres millas de la costa, tal y como confirmó ayer el Gobierno español. Según dijo Arana a su padre, los secuestradores les permiten andar por el barco, pero la mayor parte del tiempo están en el comedor, excepto el patrón y del jefe de máquinas?
Vía diplomática
Los familiares afirman que están tranquilos, «dentro de lo que cabe», tanto por los breves contactos que mantienen con los tripulantes como por la información que están recibiendo de la Consellería de Pesca y de la casa armadora, que les aseguran que se está negociando y realizando gestiones para una rápida liberación de los tripulantes.
Esa es la prioridad que se ha marcado el Ejecutivo español, que ayer intensificó la diplomacia y envió a la capital somalí, Mogadiscio, a su embajador en Kenia en esa línea que se ha marcado el Gobierno de trabajar sin poner en peligro la vida de los tripulantes, como explicó ayer el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. También comentó que se han intensificado los contactos con Francia y EE.?UU., países con presencia en la zona que «están prestando colaboración técnica para contribuir a la solución del secuestro», apuntan desde la Moncloa.
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