El mar llama a la puerta de la Xunta
Un viaje con armadores desde Burela a Santiago permite comprobar que el refrán «La ambición del dinero hace al hombre marinero» hoy no tiene ningún crédito
Foto: X. F. RAMALLAL
Los profesionales del mar llevaron sus reivindicaciones tierra adentro. En Santiago, a sabiendas de la ausencia de la conselleira del ramo, denunciaron los obstáculos que debilitan uno de los pilares económicos del país. Alrededor de 140 armadores y titulares de negocios que dependen directamente del sector partieron a las ocho y media de la mañana en autobús -otra treintena en turismos- hacia la capital gallega para avisar a las autoridades de que están dispuestos a pelear por sobrevivir en un mercado saturado por las capturas importadas y asfixiados por los costes inasumibles del gasoil.
Es la primera advertencia que lanzan a las Administraciones, el primer paso que dan los armadores gallegos sin consignas sindicales y al margen de las organizaciones pesqueras. Compartir diez horas de viaje entre Burela y Santiago, incluida la manifestación, permiten descubrir que no son expertos en manifestaciones. Las pancartas viajan en el maletero del bus y ellos prefieren perder un día de faena a tirar por la borda años de esfuerzos. «Se non se buscan solucións, antes do 2010 vai amarrar máis do 50% da flota», advertía Alfonso García, patrón de la cofradía burelense, quien exige controles severos para evitar la picaresca con el etiquetado del pescado mientras ratifica que es el peor momento del sector: «Un ou dous anos regulares aguántanse, o peor é que a crise nos devore».
Otro de sus colegas de profesión y viaje exige profesionalidad a los políticos: «Se non teñen alternativas, terán que presentar a dimisión». El armador Antonio Maya estima que preparar un barco que se dedica a la pesquería del pez espada representa un desembolso de 50 millones de pesetas: «Máis de 30 vanse en gasoil, e despois hai que contar coa carnada, os víveres e os soldos de catro ou cinco meses de 16 ou 17 mariñeiros». El buque zarpa hacia el sur del Atlántico a sabiendas de que el producto que se cotiza en lonja a unos tres euros el kilo lo paga el consumidor a no menos de 12.?
Primera vez para muchos
Muchos confiesan que será su primera manifestación, que nunca antes se han visto con el agua al cuello. Cuestionan si resulta más rentable «amarrar o barco ou pagar o gasoil sin saber si vas ganar para cubrir gastos». Y aunque a simple vista el sector tiene nombre de varón, las mujeres no se han perdido la primera protesta, «a próxima será en Madrid». Marina García es esposa de armador de un buque polivalente (espada y bonito) y reclama medidas para evitar que la crisis obligue a amarrar los arcos. La acompaña Elisa Fernández, mujer de un marinero de 52 años. Ambas no han dudado en ponerse la camiseta con el lema Burela coa plataforma en defensa do sector pesqueiro para exigir a las Administraciones y para explicar a las amas de casa que las ganancias se las lleva el eslabón intermedio.
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