Los camariñáns procesados por uso de explosivos volverán a pescar
El tribunal considera que los perjuicios causados a los marineros podrían ser difíciles de reparar si son inocentes
El TSXG anula la suspensión cautelar de la licencia para faenar de los dos buques de la familia Campaña Carril
El Manuel de Lin y el Lago II podrán salir de nuevo a faenar. Los dos buques se encontraban amarrados a puerto en Camariñas después de que algunos de sus propietarios fueran detenidos y procesados por tenencia ilícita de explosivos y su presunto empleo para la pesca el pasado 19 de septiembre.
El juez de Corcubión envió entonces a prisión a Manuel, Carlos y Felipe Campaña Carril, dejando en libertad bajo fianza a una cuarta implicada, pareja de uno de ellos, pero no obligó a inmovilizar los barcos.
Los tres hermanos lograron salir de Teixeiro dos meses después, el 15 de noviembre, tras pagar una fianza, pero no pudieron volver a trabajar porque en octubre la Consellería de Pesca les retiró la licencia dentro de un proceso administrativo abierto en paralelo al penal abierto por la Xunta.
Medios de vigilancia
La sección segunda de la sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia admitió el recurso presentado por la defensa de los camariñáns para poder volver al trabajo.
«Se considera procedente, a tenor del tiempo transcurrido desde la medida cautelar adoptada por la Administración y a fin de evitar el recurrente perjuicios de difícil reparación, acoger la solicitud de la medida cautelar interesada, ya que se estima que la suspensión de la ejecutividad de la resolución administrativa impugnada no es incompatible con la debida protección de los intereses generales, a los que la Administración puede atender con las oportunas medidas de vigilancia y control», dice el fallo.
El texto judicial aclara también que el proceso sancionador de la Xunta transcurría en paralelo a la causa penal abierta contra los miembros de la familia Campaña Carril, cuando debería haberse suspendido: «No puede dejar de considerarse que el procedimiento administrativo sancionador se encuentra suspendido como consecuencia de la tramitación de actuaciones penales», dice el texto.
Por su parte, el abogado de los armadores, Antonio Platas, afirma que la Xunta no puede decidir la retirada de una licencia mientras no haya una resolución judicial firme en el proceso. Según Platas, Pesca utilizó el caso de los armadores de Camariñas «como un instrumento vengativo para que aprendieran todos los demás».
El defensor dice, además, que el uso de los explosivos en el mar no se ha acreditado nunca, pese a los distintos registros realizados durante meses en los buques de sus clientes. «En los barcos no había nada, ni con perros encontraron un rastro de explosivos», dice Platas, quien considera que los castigos deben imponerse, en todo caso, cuando se determine la culpabilidad de los implicados, nunca antes.
La familia pedía trabajar
Los armadores procesados por tenencia de explosivos habían pedido reiteradamente la devolución de la licencia para poder volver a faenar, ofreciéndose incluso a ser vigilados en el mar. Argumentaban que tener los barcos amarrados no solo suponía un duro revés económico para ellos, sino también para los marineros que trabajaban en sus embarcaciones y que no habían sido procesados.
Cientos de vecinos de Camariñas llegaron incluso a salir a la calle para exigir a Pesca la devolución de los permisos.
Con o sin licencia, lo cierto es que al menos uno de los barcos, el Gallego José , volvió a salir al mar entre noviembre y diciembre del pasado año. Pesca anunció entonces que levantaría acta de la infracción y le retiraría el libro verde al buque.
La consellería tiene ahora cinco días de plazo para apelar, mediante un recurso de súplica, la decisión del TSXG. La defensa de la familia Campaña Carril duda que lo haga.
Un arsenal localizado en un almacén de uno de los armadores
La Guardia Civil localizó en un almacén en Camariñas, durante la operación realizada el pasado septiembre, un pequeño arsenal formado por un gran número bombas de palenque y cierta cantidad de un explosivo de uso industrial, así como material para la posible construcción de sistemas de detonación.
Los acusados aseguraron siempre que esos explosivos no eran de sus propiedad. El juez de Corcubión que desarrolló la investigación los envió a prisión sin fianza. Tan solo una de las acusadas, Chabeli Campaña, quedó en libertad tras pagar una fianza de 6.000 euros.
Los tres hermanos Campaña Carril permanecerían en Teixeiro hasta el 15 de noviembre, después de que la sección segunda de la Audiencia Provincial fijase una fianza de 7.000 euros para cada uno de ellos.
En Camariñas fueron recibidos como héroes tras su liberación. Los vecinos les prepararon una gran fiesta y decoraron la localidad con pancartas.
Aunque los Campaña Carril -conocidos en Camariñas como los Lin- pueden volver ahora a trabajar, su situación puede cambiar cuando se celebre el juicio.
Se enfrentan a una acusación de tenencia ilícita de explosivos y delito contra el medio ambiente por uso de explosivos para la pesca. Por la primera acusación podrían enfrentarse a penas de entre tres y ocho años de prisión. A la posibilidad de volver a la cárcel habría que sumarle las fuertes sanciones por el uso de dinamita para pescar, con multas que podrían llegar a los 300.000 euros.
Otro barco con puerto en Camariñas se quedó también sin licencia para faenar después de que la Xunta lo acusase de usar el mismo método.
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