El precio de las vidas
ANTÓN LUACES Uno recuerda que, en tiempos en los que todavía mandaba en España el "invicto Caudillo", en muchos medios de comunicación se iniciaba un debate en torno a si se debía informar o no de los asesinatos de ETA. El silencio nunca fue buen consejero y, obviamente, siempre se ha tenido como un mal compañero de viaje. Pero se ve que, por lo que sea, el Gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero opta claramente por guardar silencio ante las preguntas interesadas de los diputados de la oposición en relación con la cantidad de dinero que se pagó para lograr la liberación de los tripulantes del atunero Playa de Bakio, asaltado por piratas somalíes. No sé si a estas alturas de la película, y cuando los tripulantes gallegos del buque han sido citados a declarar en Vigo el próximo 20 de junio, el silencio ofrece algo bueno.
Como no sea que se intenta evitar que el pago de dinero a unos piratas se convierta en algo habitual ante la posibilidad de nuevos secuestros -en la mar, en tierra o en el aire- no se entiende que todo un ministro de Asuntos Exteriores guarde para su coleto un secreto a voces. Es que acaso un partido de la oposición no haría lo mismo ante la posibilidad de que media docena de conciudadanos pierdan la vida porque no se paga un rescate.
Habría que comenzar a preguntar cuánto vale una vida para los políticos. A partir de ahí, que alguien diga qué tendría que haber hecho el Gobierno de turno para evitar una muerte -en este caso, trece muertes de españoles y otros 13 extranjeros- cuando el secuestrador habla, exclusivamente, de vidas y muertes. Y he de decir que la salida que se dio al problema, no es, ni mucho menos, la peor. Puede que pagar no sea políticamente correcto. Puede que la presencia en la zona de la fragata Méndez Núñez pudo haber permitido una acción de fuerza por parte de comandos del buque; pero, qué podría haber ocurrido si, como se esperaba, los piratas comenzaban a disparar sobre las víctimas. Particularmente, no me gustaría estar en la piel de quienes han negociado una salida a un conflicto. Porque si pagar es malo, no quiero ni pensar en cuanto de malo podría haber para el responsable de una decisión que condujese a la muerte a todos o a uno, simplemente, de los retenidos en el Playa de Bakio.
No parece el momento mas oportuno para preguntar cuánto, sino hacer cuentas de cuántos salvaron sus vidas por esto. Que es seguro que se repetirán acciones similares; pero esto iba a ocurrir se pagara o no el rescate.
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