La anchoa nada en el abismo
La especie cuenta con una biomasa de 25.000 toneladas en el Cantábrico y necesita aumentar su población en 8.000 toneladas para no correr peligro de desaparecer.
Á FIDALGO / M. BARRAL. A CORUÑA. La anchoa del Cantábrico está a punto del colapso. Es su enfermedad más grave, según los científicos, porque este año sólo se ha estimado una biomasa de 25.000 toneladas en todo el caladero que se extiende por el norte de España. Es similar a la del año pasado, y la mínima debería ser de 33.000 toneladas para garantizar la continuidad de esta especie. No obstante, éste sería el límite que se considera de precaución, aunque no sería el que se considera óptimo por los científicos.
La anchoa no sólo no se recupera, sino que necesita con la mayor celeridad posible aumentar su población en 8.000 toneladas para que de esta manera no caiga en un abismo sin posibilidad de
retorno.
Estos son los datos que se desprenden de la denominada campaña Bioman, que se realizó el pasado mes de mayo, y que se basó en la evaluación de la producción diaria de huevas de esta especie y en la captura de ejemplares adultos.
Las prospecciones fueron realizadas por el Centro Tecnológico de Investigaciones Marinas AZTI-Tecnalia, y se encuadra dentro de la Regulación Europea de Muestreo de Pesquerías, promovida desde hace más de veinte años por el Gobierno vasco y la Comisión Europea. Paralelamente, el Gobierno francés inició una segunda campaña de investigación de la biomasa, que denominó Pelgas, que obtuvo resultados similares a los conseguidos por los científicos españoles.
El análisis del caladero fue realizado por el grupo de anchoa del Consejo Internacional de Exploración del Mar (CIEM), que comunicó los resultados de su estudio al organismo que asesora a la Comisión Europea -el Stecf- y al Consejo Consultivo Regional del Sur.
Ante esta situación, la pesquería del Cantábrico y golfo de Vizcaya, que ya permaneció cerrada este año para proteger el recurso, continuará en la misma situación al menos hasta el mes de junio del próximo año.
Precisamente, el Comité Científico y Técnico de la Pesca de la UE se pronunciará una vez tenga en su poder los resultados de todas las campañas. Este organismo propondrá, en función de los mismos, continuar la veda de anchoa en el golfo de Vizcaya o, por el contrario, reabrir la pesquería en el segundo semestre del año.
Una situación que, según la Federación Galega de Confrarías de Pescadores, está afectando mucho a la flota gallega puesto que ha perdido la campaña en la que conseguía mayor rentabilidad.
"En la lista de barcos que van de Galicia a faenar a la anchoa hay 65 inscritos, los más grandes que se dedican a especies pelágicas, y si no hay esta campaña, pierden entre el 45 y el 50% de sus ingresos anuales", explica el secretario general de la Federación Galega, Xoán Manuel
López.
Además, asegura que la imposibilidad de faenar en el golfo de Vizcaya va a suponer que esta flota se quede en Galicia a pescar especies que capturan otros barcos, con lo que habrá mucha oferta y los precios serán más bajos.
"La campaña de la anchoa era la estrella de esta flota y ante estas perspectivas, con 25.000 toneladas de biomasa, que creo que aún es inferior a la del año pasado, aplicando una tabla para sacar el Total Admisible de Capturas (TAC) anual para el Cantábrico-noroeste y Francia, daría unas cantidades ridículas", explica el secretario general de la Federación Galega.
La gestión de recursos como la anchoa, de vida corta y alta variabilidad, con la incertidumbre asociada a la percepción del estado de la población hace conveniente aplicar el enfoque de precaución, protegiendo el recurso cuando se encuentre a bajas biomasas y con su capacidad reproductiva disminuida. Sin embargo, en numerosas ocasiones, tanto flota francesa como española, han solicitado que se reabriese la pesquería, al menos parcialmente, a pesar de su mala situación.


