El ´Shark´ y la formación
ANTÓN LUACES Lo más difícil se ha logrado: rescatar sanos y salvos los 16 tripulantes del pesquero británico Shark, hundido el jueves a 90 millas al noroeste de cabo Ortegal. Sin embargo, y como acontece siempre tras un naufragio, quedan cuestiones que hacen recapacitar para tratar de corregir allí donde se comprueba que las cosas no se han hecho del todo bien.
Mientras que el abandono de buque fue modélico, lo mismo que aconteció con la intervención de los medios de socorro que cumplieron estrictamente los tiempos de respuesta ante una emergencia del carácter que tuvo la creada por la vía de agua que hundió al Shark, la actuación de los mandos de éste deja ver, de nuevo, carencias, lagunas, que hacen pensar en la necesidad de revisar la formación de nuestros patrones o capitanes a bordo de pesqueros, especialmente si estos faenan en caladeros no españoles.
Si el Shark, cuando en enero pasado se vio afectado por un voraz incendio a bordo, demandó (como informaron distintos medios de comunicación) la ayuda de un intérprete para poder dialogar con el servicio de Guardacostas irlandés -la normativa marítima establece un mínimo de conocimientos del inglés para poder establecer contacto con las estaciones costeras-, en la segunda ocasión de un incidente a bordo que provocó su hundimiento el miércoles pasado, utilizó una frecuencia de socorro que la UIT y la OMI (organismos o entidades que determinan en el contexto internacional lo que se debe hacer en estos casos) han desautorizado; no emitió la alerta de socorro en Llamada Selectiva Digital pero sí parece ser estableció contacto -previsiblemente telefónico- con el Servizo de Emerxencias 112 de Galicia, y no emitió el preceptivo MayDay que alerta a todos los barcos y estaciones costeras de una situación de peligro en la mar.
Pueden achacarse los olvidos al estado de nervios desatados a bordo; pero cualquier mando, con la debida formación, ha de responder del modo previsto y no ser uno más de los que abandonan el buque sin comunicar el hecho por los canales establecidos.
Formación es, pues, lo que deben demandar los responsables políticos y los propietarios de los buques. Aunque sea impopular el decirlo, aunque duela reconocer que nos falta ese "punto" para situarnos a la altura de los demás, la formación es un bien necesario y útil sobre todo en circunstancias anómalas; porque una buena pesca se celebra de cualquier modo, pero un abandono de buque, cumpliendo todas las exigencias de seguridad, no se puede llevar a cabo sin más. El abandono de buque no comienza y finaliza con el arriado de balsas y el uso de chalecos salvavidas: hay que activar la radiobaliza, emitir el MayDay y la alerta en Llamada Selectiva Digital, partiendo, efectivamente, de que lo primero es salvar las vidas. Las de los 16 tripulantes del Shark se deben, en primera instancia, a las estaciones costeras Coruña Radio y Machichaco Radio, que han cumplido con su deber al mantener abierta la escucha en 2.182 Khz.; a la rápida respuesta del socorro y a que estamos todavía en verano, el tiempo no era malo y había luz suficiente para que los helicópteros emprendieran su meritoria labor de rescate.
De no haberse dado todas estas circunstancias, es probable que, a estas horas, Galicia y Portugal estuviesen llorando la muerte o desaparición de algunos de esos 16 hombres que, en buena hora, han vuelto a casa sanos y salvos.
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