Buscan en medio del Atlántico a cuatro náufragos del «José Almuiña»
Tres aviones y tres mercantes rastrean en mitad de olas de cinco metros la zona donde se hundió el pesquero
Los siete supervivientes siguen a bordo del «Navig8 Stealth II» y del «SKS Mosel», que los llevarán a EE. UU.
Ni rastro. El redoble de esfuerzos realizado ayer por los guardacostas de Norfolk (Virginia) para tratar de dar con los cuatro marineros indonesios que todavía permanecen desaparecidos desde que el palangrero guardés José Almuiña se fue a pique en mitad del Atlántico -sobre las tres y media de la madrugada del jueves (hora española)- fue en vano. Ni los medios aéreos movilizados ni los barcos comerciales que ayer se fueron sumando al operativo de búsqueda coordinado por los estadounidenses dieron con un indicio de los tripulantes que faltan.
El avión que el jueves partió de Carolina del Norte hacia la zona del naufragio -a unas mil millas al este de las islas Bermudas-, se vio respaldado ayer por otro Hércules C-130, que despegó de la base de Long Island (Nueva York), y por un P-3 Aircraft de la Armada canadiense que salió desde Nueva Escocia. Además, a los barcos que acudieron en un primer momento al rescate de los náufragos -el SKS Mosel y el Navig8 Stealth II- se unió el Red Lily , un carguero de bandera panameña, que también rastrea la zona.
Fuentes del Coast Guard de Norfolk señalaron que continúan trabajando en estrecha colaboración con los servicios de salvamento de Halifax y Madrid y anunciaron que la búsqueda continuaría en las próximas horas.
Pocas esperanzas
Pero a bordo del Naveg8 Stealh II , donde permanecen seis de los siete supervivientes del naufragio -entre ellos los tres gallegos que formaban parte de la tripulación-, la euforia y la esperanza de ver cómo uno de los marineros indonesios aparecía con vida flotando en mitad del océano Atlántico aferrado a los restos del naufragio del José Almuiña casi 15 horas después del incidente prácticamente ha desaparecido. Otro hito similar parece más un milagro que una posibilidad real, sobre todo porque en la zona continúa arreciando el mal tiempo y las tareas de búsqueda se desarrollan en medio de vientos fuertes y un mar muy rudo, con olas de aproximadamente cinco metros de altura. Por eso en los ánimos de la gente se entremezclan la alegría por saberse a salvo, la ansiedad por regresar a casa y la angustia por la desaparición de sus compañeros, con los que llevaban trabajando mucho tiempo, según el armador del pesquero, José Benito Alonso Rodríguez.
Este envió a la zona al otro palangrero de superficie que posee, el Marguel , que faena en la misma área del Atlántico norte en la que operaba el José Almuiña. No para recoger a los supervivientes que se reparten entre el Navig8 Stealth II y el SKS Mosel , puesto que estos tendrán que dirigirse a puerto para prestar declaración sobre lo ocurrido, sino para participar en la búsqueda de los cuatro indonesios que faltan.
Mal tiempo
En cuanto a las causas que llevaron a pique al palangrero, continúan sin aclararse. Solo se sabe que en el momento del hundimiento hacía mal tiempo y que eso complicó la evacuación del palangrero. Y que todo fue muy rápido, en apenas dos minutos, tal y confirmaron tanto el jefe de máquinas, el ribeirense Juan Pablo Muñiz, como el capitán, el guardés Juan Alberto Álvarez, en conversaciones con sus familiares. También contactó con sus allegados el contramaestre, José Fernández, que, según su mujer, ayudó hace unos años a unos náufragos que acababan de vivir la situación en la que ellos se encuentran ahora.
Según cálculos del jefe de máquinas del José Almuiña , los siete tripulantes estarán de vuelta a casa dentro de 14 días. Antes, serán desembarcados en un puerto próximo a Houston, que era hacia donde se dirigían los mercantes que los rescataron.
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