Las cofradías se dotan de puntos de venta para evitar a los intermediarios
El proyecto ha provocado el rechazo de los placeros, que se ven desplazados del canal de comercialización
El pósito de Barallobre despachó durante la primera semana de actividad 300 kilos de almeja de la ría ferrolana
Soluciones imaginativas para tiempos de crisis. Esa parece ser la filosofía que están adoptando alguna de las principales entidades pesqueras gallegas, entre ellas la Cofradía de Pescadores de Barallobre, en el municipio coruñés de Fene, que acaba de poner en marcha su proyecto para la venta directa de marisco, fundamentalmente almeja, en sus dependencias y cuyo ejemplo seguirán en breve otros pósitos . Gracias a la iniciativa, los mariscadores pueden aumentar su margen de ganancia al tiempo que reducen el precio de venta al consumidor, al eliminar el coste de los intermediarios. Así, la confradía pone a la venta el bivalvo de tamaño medio a unos 16 euros, frente a los escasos 7 euros que pagan los intermediarios y que pueden repuntar hasta los 18 en el mercado tradicional.
El proyecto piloto tuvo su origen a mediados del 2005, aunque se vio frustrado por la declaración de los bancos más ricos de bivalvo de la ría de Ferrol como zona C, lo que limita su extracción y comercialización a tan solo cuatro meses al año. Para poder poner en marcha la iniciativa, el pósito de Barallobre se dotó en aquel momento de una depuradora propia. La instalación, que permaneció inactiva durante muchos meses , se ha reactivado ahora. Es esta infraestructura la que permite que los bivalvos pasen la última de las limpiezas a las que han de someterse, antes de despacharse al público, en la propia cofradía. Una vez listo, puede ser comprado en las dependencias del pósito directamente por los clientes, ya sean restaurantes, particulares, pescaderías o supermercados. La Consellería de Pesca ha confirmado que el colectivo dispone de todos los permisos necesarios para proceder a la comercialización directa que se hace, además, bajo una marca propia, la de Mariscos de Barallobre .
La cofradía dispone asimismo de una página web específica: www.mariscosdebarallobre.com que, por el momento, se encuentra en fase de construcción. Cuando se haya actualizado, previsiblemente en los próximos días, el recurso incluirá información diaria sobre precios y volumen de negocio.
Durante la primera de venta directa de almeja de la ría ferrolana en la cofradía de Barallobre, se despacharon por este canal unos 300 kilos de bivalvo, aunque el vicepatrón del colectivo, Manuel Bañobre, confía en que, en los próximos días, repunte la demanda y se consigan comercializar por esta vía los alrededor de 500 kilos de almeja que en cada jornada se recogen en la zona.
El pósito ferrolano no es el único en Galicia que ha decidido dar el paso a la comercialización directa. La Cofradía de A Pobra inauguró hace un mes un punto de venta aunque no ha entrado todavía en servicio. El patrón mayor, Manuel Maneiro, señaló que la apertura al público se demorará, previsiblemente, hasta la primavera del 2009, aunque las fechas puedan cambiar en función de cómo evolucione la crisis económica, que también se deja notar en el sector pesquero.
En un principio, la intención del pósito pobrense pasa por vender únicamente bivalvo, producto que extraen en sus propias concesiones, aunque no descartan ampliar la oferta a otras especies.
Reacciones
Sin embargo, hay un sector, el de las pescaderías que, como era de esperar, no ha acogido de buen grado la iniciativa de los pósitos, por entenderlo como un ataque directo a su negocio. En ese sentido, Manuel Maneiro señaló que, antes de acondicionar el local que será utilizado para la venta directa, mantuvo una reunión con los vendedores de la plaza de abastos que, en un principio, «non puxeron obxeción algunha. Explicámoslle o proxecto e entendérono bastante ben».
Por su parte, la presidenta de la asociación de compradores Bertorella, Paula Maneiro, comentó que están en contra de la apertura de estos puntos de venta tutelados por las cofradías, pues representa «unha competencia á nosa actividade». La portavoz del colectivo argumentó que los placeros deben hacer frente a numerosos gastos e impuestos y no reciben ayudas públicas de ningún tipo. Sin embargo, «aos mariñeiros subvenciónanlles a Seguridade Social e aínda por riba fannos a competencia».
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