La actividad de las lonjas gallegas en enero fue la más baja desde 2003
El amarre a puerto de la flota de bajura durante muchos días a causa del temporal motivó que se redujesen las transacciones en los mercados de primera venta y que algunos cerrasen
MANUEL BARRAL | A CORUÑA Los bajos precios en primera venta y el precio del combustible han dejado de ser la mayor preocupación de la flota pesquera gallega. En los últimos meses el principal problema con el que se encuentran los pescadores son las condiciones climatológicas, que les impiden salir a faenar y han provocado que las ventas de pescado en las lonjas gallegas en enero sean las peores de los últimos seis años. Sólo 2003, año en el que el litoral de Galicia sufría los efectos del naufragio del Prestige, registra peores resultados que el presente ejercicio.
El mes pasado los mercados de primera venta de la comunidad sólo recibieron 8.571 toneladas de pescado mientras que en 2008, en el mismo periodo, se habían descargado casi 11.000 toneladas, lo que supone un descenso del 21%. Además, a excepción de 2003 -año en el que en enero sólo se comercializaron 4.900 toneladas de pescado- éste es el ejercicio que presenta los peores datos de subasta en lonja en el primer mes del año desde que la Consellería de Pesca recopila el volumen de ventas de todas las rulas gallegas. El registro se remonta 12 años atrás, a principios de 1997.
Las lonjas que más están sufriendo los efectos de que la flota no pueda salir a faenar son aquellas que dependen de los buques de bajura, porque son los que han tenido que amarrar muchos más días como consecuencia de los avisos de fuerte viento y grandes olas en el mar. Sólo los grandes puntos de primera venta de la comunidad han conseguido minimizar los efectos de la climatología y registraron menores descensos que en el conjunto de la comunidad. Este mejor comportamiento se debe a que los barcos de mayores dimensiones -como los arrastreros- tienen base en estos puertos y pudieron salir a faenar en muchas jornadas en las que para la flota de bajura resultaba peligroso. Además, a muchos de estos centros de venta llega mercancía por carretera, procedente de otros puertos y de las empresas de acuicultura, lo que hace que la actividad no se vea tan afectada como en las pequeñas localidades gallegas.
Es el caso de la lonja de A Coruña, que sólo registró un descenso de ventas del 11%, al pasar de comercializar en enero de 2008 más de 1.841 toneladas de pescado a sólo 1.632 el mes pasado.
"El temporal esta vez ha afectado a todo el litoral gallego mientras que otras veces su incidencia era por zonas, con lo que la mayor parte de la flota de bajura tuvo que quedar amarrada todo el mes. Mientras, hubo días en los que los barcos grandes como los arrastreros o los volanteros pudieron aprovechar para salir a faenar a pesar de que las condiciones no eran del todo buenas", explica el presidente de la Federación Galega de Confrarías, Evaristo Lareo.
El representante de las cofradías gallegas lamenta que el mal tiempo se una a los "numerosos problemas" que tiene el sector y merme su rentabilidad y la obtención de ingresos por parte de muchos profesionales de la comunidad gallega. "El mes de enero ha sido muy malo para los pescadores pero llevamos un invierno complicado, en el que no se pudo salir a faenar muchos días. No recuerdo un invierno así en muchos años y lo peor es que parece que va a seguir. Espero que las cosas cambien y podamos trabajar en los próximos días", comenta Lareo.
Además de los pescadores, los centros de primera venta de pescado también están sufriendo las inclemencias del temporal pues muchos de ellos han tenido que cerrar sus puertas durante varias jornadas ante la ausencia de mercancía para vender. "El mes pasado hubo muy pocas lonjas que tuvieran actividad porque hubo casi 15 días en los que toda la flota de bajura estuvo amarrada y si no llega el pescado a los mercados, no tienen más remedio que cerrar y esperar a que la situación cambie", sentencia el portavoz de los pósitos gallegos.
Link: www.laopinioncoruna.es


