Sin expectativas de futuro
ANTÓN LUACES Cansados de mirar al cielo y pretender llegar con sus conocimientos a lo más profundo de la mar por otear posibles cambios climatológicos en las últimas semanas, los marineros gallegos -especialmente los que faenan en la zona litoral- calculan que aún con buen tiempo para salir a pescar, sus capturas no se van a poder vender en puertos como el de A Coruña en la segunda quincena de febrero. Esta vez no será por una veda -que también- sino por los ridículos precios que alcanzan las especies más apreciadas por el consumidor, que no compensan los gatos que registra un buque en tres o cuatro horas de navegación.
La pescadilla fresca del día se vende a 1 euro el kilogramo. Y se trata de especies capturadas a las 5 de la tarde a la altura de Cariño y transportadas en camión a la lonja coruñesa, donde se venden, es un decir, cuatro horas después. Frescas, casi vivas llegan aquí. Y de aquí, algunas partidas han viajado a las fábricas de harina de pescado. Sí, la sabrosa pescadilla plateada, posiblemente la mejor de toda cuanta se puede vender en nuestros puertos, servirá de pienso para, por ejemplo, la acuicultura.
Un euro el kilo, el precio de la pescadilla hace 20 años. Un precio que no compensa a los pescadores, pero que tampoco es el que rige en los mercados para los consumidores, porque estos siguen pagando bastante más de lo que los marineros perciben.
Hace cinco o seis años, los científicos hacían cálculos y auguraban escasa vida a la pesca debido a la sobreexplotación de los caladeros. En 2005 fue perceptible un notable incremento de la reserva en el caladero Cantábrico Noroeste, una de las zonas junto con A Costa da Morte de mejor producto marino. Se establece la reducción del esfuerzo pesquero y cada día hay más pescadilla, sin que nadie de una explicación en torno a si se trata o no de la respuesta a esa disminución de la actividad extractiva. Al tiempo -y esto dicen los marineros que es normal, porque se trata de una cuestión cíclica- se incrementa de forma notable la reserva de lirio o bacaladilla (vaca ladilla, según la Administración autonómica de Castilla-La Mancha).
La meiga, tan apreciada en la mesa de los gallegos, se vendía a 4 euros el kilo, hoy no se paga a más de 1 euro. Se captura a millas de distancia del puerto base de A Coruña, pero cuando se vende aquí, los pescadores se encuentran con los mercados saturados porque entran ingentes cantidades de pescado procedente de otros mares. Incluso de la actividad que practican barcos no afectados por la veda que se ha impuesto al arrastre de litoral y que, al decir de los armadores de éstos, contribuyen a la sobreexplotación mientras ellos, los arrastreros, amarran o salen a faenar en aguas no afectadas por la parada biológica, de las que los separan cuatro o cinco horas de navegación y, en la mayoría de los casos, con mucho mal tiempo este invierno.
"Entre la parada y el temporal, tuvimos 45 días sin cobrar un euro. No pudimos ir al paro y nadie nos paga por estar mano sobre mano o tomando un vino a la espera de que las cosas cambien. Para nosotros no hay ayudas y tenemos hipotecas como cualquiera. Se ofrecen salidas a los fabricantes de coches, pero no a nosotros, que nos encargamos de mantener a una población importante de camioneros, fábricas de cajas de pescado, taxistas, rederas, vendedores, distribuidores de combustible... ¿acaso somos ciudadanos de tercera, o es que, como no podemos votar porque estamos embarcados, ni siquiera se tienen en cuenta nuestros derechos?", se pregunta en un bar próximo al puerto coruñés un marinero de unos 55 años, que apostilla: "Seguimos siendo la escoria, la última mierda para los políticos, porque saben que no vamos a salir a la calle con nuestra protesta. No estamos unidos y los sindicatos tampoco ayudan. Así nos va: seguiremos diciendo que llueve cuando, verdaderamente, están meando sobre nosotros".
Pepe, que así se llama nuestro interlocutor, fuma tabaco de liar: "Fumaba rubio de batea, compañero; pero éste es más barato. Y mi copa de antes la he cambiado por un vino joven, que también es más asequible. Si me emborracho, la duermo y no pienso. Es lo que quieren, no? ¿No dicen que debemos consumir productos de la tierra? ¿Pues de dónde sale el vino, carallo?".
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