Evaluación de riesgos
ANTÓN LUACES A la vista de la que se viene encima, uno se pregunta hasta qué punto el director general de la Marina Mercante, Felipe Martínez, ha evaluado el riesgo al que se va a ver sometido el mundo de las radiocomunicaciones marítimas cuando, a partir de abril, Abertis-Telecom (Retevisión) se haga cargo del servicio de socorro que, desde el ya lejano año 1971, vienen prestando las estaciones costeras de Telefónica. Sólo desde la existencia de unos intereses superiores -que a uno se le escapan- puede entenderse que Marina Mercante haga el Tancredo ante la embestida que va a suponer un cambio que, en primer lugar, significa la pérdida de la correspondencia pública (el 16 de marzo Telefónica abandona este servicio importante para los profesionales de la mar y Abertis-Telecom no se hace cargo del mismo), seguida de la Red Mercurio (a través de la cual se facilita información para servicios indispensables, entre estos los de Salvamento Marítimo), el Navtex y hasta, presumiblemente, el Sistema de Identificación Automática de buques (AIS). Además, Abertis prescinde de 6 de los 61 oficiales radio que conforman la actual plantilla de Preservi (servicio creado por Telefónica en el seno del Servicio Radiomarítimo) porque, al parecer, "no encajan con el estilo de trabajo de Abertis". Otro paso más de Abertis: recurre a la contratación externa (15 personas) y pone el ojo en los capitanes y pilotos de la Marina Mercante, dos de los cuales ya tienen destino: Valencia y Bilbao. Son éstos oficiales de puente femeninos que, al decir de los que actualmente desempeñan la función radio en las comunicaciones, no tienen experiencia en estas, como tampoco la tienen otros titulados por la Escuela de Cádiz que, asimismo, disponen ya de un precontrato. Pero, además, los radios de las costeras de Telefónica, de ser contratados por Abertis deberán superar un periodo de prueba que, en el peor de los casos, puede servir a la compañía para ponerlos en la calle sin ningún tipo de compensación económica al cabo de tres meses. Oficialmente, se les contratará a unos en calidad de fijos (los más antiguos) y, a otros, (los más recientes) por obra y servicio. Abertis no especifica el número.
Las estaciones costeras (en Galicia existen las de A Coruña-Fisterra, A Guarda, Vigo y Ortegal en VHF, y Coruña Radio y Fisterra Radio en AM) se irán cerrando paulatinamente y serán sustituidas por centros de Abertis en Bilbao, A Coruña, Tenerife, Las Palmas, Málaga y Valencia, con 12 personas en cada centro. Las previsiones apuntan a que los centros de Bilbao y A Coruña (este situado en un antiguo almacén de Retevisión, en A Grela) comenzarán a emitir el 30 de marzo con personal de Preservi. El día 23 de febrero, Abertis abre sus emisiones (sólo recepción) en prueba en el centro de Valencia, con 7 trabajadores que han realizado ya un curso de tres días para saber "cómo tratar a los clientes", es decir, a gente de mar que sabe perfectamente qué servicio se les presta.
Si Marina Mercante quiere corregir esta situación -cosa que dudo- tiene en su mano el poder hacerlo: una cláusula del pliego de concurso estipula que, antes del 26 de abril, el adjudicatario (Abertis) debe tener en funcionamiento pleno el sistema de radiocomunicación marítima, con su canal de socorro al 100%. De no ser así, la Dirección General de la Marina Mercante puede rescatar el servicio. Hasta entonces, el operativo actual de Telefónica se mantiene en paralelo con el de Abertis. Si no funciona éste, a ver cómo Marina Mercante "tapa" un problema que conoce suficientemente bien y que no beneficia, en absoluto, a la gente de mar, que retrocede 15 años en la prestación de este servicio indispensable. Porque Marina Mercante sabía que no resultaría fácil, ni mucho menos, montar en seis meses un servicio radiomarítimo partiendo de cero. La sociedad Isdefe que asesoró a la mesa de contratación y, al parecer, asesora actualmente a Abertis tendría que aclarar, junto con Marina Mercante y su jefe de área de Radiocomunicaciones, qué ventajas ofreció Abertis sobre una red ya instalada, en funcionamiento desde 1971, y que invirtió más de 100 millones de euros en actualizar sistemas (10 millones en instalar el GMDSS que ya no le servirá para nada).
Realmente no se evaluaron los riesgos. Salvo que existan beneficios ¿para la mar y su gente? que uno desconoce. El tiempo lo va a decir.
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