Siete tripulantes, ilesos tras hundirse un barco gallego en Costa de Marfil
El patrón de pesca, José María Portela, explica que sintieron dos golpes en el casco antes de que se abriera la vía de agua. La falta de medios en África complicó el salvamento
P. PIÑEIRO / U. FOCES | VIGO Seis horas de angustia en alta mar que acabaron con final feliz. Los siete tripulantes del arrastrero de capital vigués Cepesca II que se hundió a 70 millas al sur de Abidjan, en Costa de Marfil, fueron rescatados ayer ilesos en el bote salvavidas al que saltaron cuando el barco naufragó. La falta de medios en África, y el hecho de que el pesquero tiene bandera de Guinea Ecuatorial, aunque la empresa armadora es de Vigo, dificultó el rescate. Los hermanos José María y Manuel Portela, patrón de pesca y de costa respectivamente, ambos vecinos de Marín, son los únicos españoles a bordo. El resto de los marineros son un lituano y cuatro africanos.
"Eran las seis de la mañana y escuchamos dos golpes fuertes en el casco. Me levanté y miré, pero no veíamos nada. Poco después el jefe de máquinas nos alertó de que había una vía de agua. Nos quedamos sin corriente y la bomba de achique dejó de funcionar. Tuvimos que abandonar el barco y saltar a un bote salvavidas", explica José María Portela desde el atunero vasco Matxikorta que los trasladaba anoche a tierra. Curiosamente el capitán del buque que los rescató es también vecino de Marín.
"El barco tardó media hora en hundirse y me dio tiempo a llevarme a la lancha salvavidas el teléfono vía satélite y un GPS. Eso nos salvó la vida", relata José María Portela. El patrón no tenía números anotados, pero recordaba bien el de la armadora en Vigo, así que les llamó para que promovieran el rescate. "Ver hundirse el barco fue muy duro, pero no tuvimos momentos de pánico porque en la balsa tienes una oportunidad", apostilla con voz afónica tras la espera en medio del mar.
El teléfono de la armadora viguesa Ingeniería Global de Sistemas echaba humo. "Sacadnos de aquí, sacadnos de aquí", insistían los náufragos al armador. Pero si la angustia de los marineros era grande, no fue menor la que se vivió en la empresa viguesa.
"El barco tiene bandera de Guinea, así que no podíamos llamar al Gobierno español. Intentamos que la operación de salvamento se pusiera en marcha vía Costa de Marfil, pero en África no hay medios y nos veíamos incapaces, así que contactamos con la embajadora española en aquella zona, Cristina Díaz, que consiguió que una base naval francesa en la zona enviara primero un helicóptero y después un avión. Pero era insuficiente, y como no tenían barcos llagamos a contratar un barco rápido en Costa de Marfil. Fueron horas terribles, de impotencia, nos veíamos incapaces de organizar un operativo decente y, finalmente, recurrimos a Salvamento Marítimo de España, que fue quien coordinó la operación.
Distintos pesqueros que estaban en la zona colaboraron, y fue la forma más rápida de rescatar a los tripulantes del Cepesca II", informan desde la compañía armadora.
Este es el segundo naufragio del marinense José María Portela, de 35 años. "Cuando era engrasador viví otro naufragio en un buque de bandera inglesa en Gran Sol", recuerda. Lleva desde los 16 años en el mar y seguirá trabajando en esta profesión "Tal como están las cosas en tierra con la crisis, seguro que seguiré jugándome el pellejo para poder comer", concluye.
El Cepesca II había salido tres días antes de Costa de Marfil y tras un mantenimiento de motores se dirigía hacia Canarias para realizar la revisión de la maquinilla de pesca y el aprovisionamiento. Habitualmente realiza sus descargas pesqueras en los puertos guineanos de Bata y Malabo. Sus tripulantes esperaban llegar a anoche al puerto de Abidjan.
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