Tocó mar antes de ser izado
ANTÓN LUACES Con ambas piernas destrozadas, Jesús Castiñeira Ures (con domicilio en A Campara, Ponteceso) pudo haber dejado de ser el segundo patrón del arrastrero Virxe do Mar, con base en Ribeira, a los 49 años. Por suerte, hoy se recupera en una habitación de la séptima planta del Hospital del Complejo Universitario de A Coruña de fracturas de tibia y peroné bilateral tras una primera intervención quirúrgica que le ha permitido mover su pierna izquierda y a la espera de una segunda visita a los quirófanos para que, mediante injertos y otras técnicas, pueda recuperar, asimismo, la movilidad de su pierna derecha.
Jesús sufrió un accidente a bordo cuando enseñaba a marineros de nuevo contrato, procedentes de países terceros, el manejo de las portas de los aparejos de arrastre: una de ellas viró y se le vino encima. Sus 750 kilos provocaron múltiples fracturas de las que, en medio de horas malas y ahora menos malas, el vecino de Ponteceso se va rehaciendo.
El accidente se produjo a las 18.15 horas del pasado día 5 de febrero de 2009. El aviso a Salvamento Marítimo -nos dice su hija Sonia- se produjo de inmediato porque a bordo sus compañeros eran conscientes de la gravedad de lo acontecido. Desde salvamento informaron al Virxe do Mar que, a las 19.10 (55 minutos más tarde) saldría de Celeiro un medio aéreo de rescate. Esta aeronave se posicionó en la vertical del pesquero a las 19:55 horas.
"El rescate no fue, ciertamente, un éxito, ni realizado en 46 minutos, como han destacado algunos medios de comunicación. Si tardaron casi dos horas en llegar al barco -afirma Sonia Castiñeira-, su ingreso en el hospital se produjo a las 21.30 horas, 3 horas y cuarto más tarde del accidente. El helicóptero que vino de Burela tuvo que desplazarse a las proximidades de las islas Sisargas, a la altura de Malpica. Nadie dio explicaciones de por qué no intervino el helicóptero que tiene su base en Alvedro. No sé dónde están los 46 minutos a los que se aludió en aquellas informaciones ni quien facilitó este dato, sin duda interesado. Para mi padre el rescate no fue bueno: además de la tardanza en atenderlo, llegó al centro hospitalario con importante pérdida de sangre y síntomas de hipotermia; porque antes de izarlo al helicóptero, la camilla tocó en la mar y mi padre incluso tragó agua. Su llegada al aeropuerto de Alvedro significó el comienzo de otra peripecia bastante más humana, al ser atendido de forma muy profesional e inmediata por el 061. Y ya en el CHAC todo fue bien, mejor imposible. Mi padre ha pescado en Gran Sol, en Escocia... y ha visto rescates y salvamentos de marineros que marcan grandes diferencias con los de aquí. Los periodistas deberían de saberlo, para que no escriban cosas como las que se publicaron con respecto a mi padre".
Sonia se pregunta qué habría ocurrido si la hemorragia de su padre fuera todavía más importante de lo que fue y hasta qué punto la tardanza en ser atendido podría haber repercutido de manera irreversible en órganos vitales de Jesús Castiñeira Ures. Por ello, pide que se pongan todos los medios disponibles en la mar cuando sucede un hecho de este tipo: "Ya que le tocó a mi padre un accidente así, me gustaría que ninguna otra familia marinera pasara por este trance. Si en el caso del Virgen del Faro se actuó correctamente, como dicen, que sea siempre igual, que se dispongan los medios con presteza. Queremos seguridad, ya, para los marineros, porque son personas, no animales".
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