En fuera de juego
ANTÓN LUACES Pues resulta que estaba en orsay. Es decir, en fuera de juego. La jueza-comparte-vida-con-cargo-político dictamina que José Luis López-Sors González actuó correctamente alejando de la costa el petrolero maldito, el Prestige. Porque, da a entender en el auto, mejor lejos que cerca; mejor que esparza su nauseabunda carga de chapapote a 200 millas que a 12 o 14 de la franja litoral; mejor en el mar "de lonxe" que aquí, en la mismísima costa, donde puede bañarse todo aquel que no tenga opción al lujo de Cancún en verano. Pero la jueza se equivoca. Se equivoca, por ejemplo, cuando denomina UHF al VHF (un extendido y grave error de apreciación que habla a las claras del poco reposo antes de firmar un auto judicial, porque el UHF es un canal no utilizado para las radiocomunicaciones marítimas y sí para la señal de las radiobalizas, radiocomunicaciones que, vaya por Dios, sí se valen de la vía del VHF). Se equivoca Su Señoría cuando se refiere a las comunicaciones, porque no fue el Centro de Coordinación de Salvamento Fisterra el que recibió el SOS del Prestige, sino que fue la Radio Costera de A Coruña. Se equivoca la señora juez cuando trata de demostrar que el capitán del petrolero no atendió los requerimientos de los controladores de Salvamento Marítimo y puede ser debido a que la juez puede no saber qué es un petrolero sobre el que se abaten olas y viento que le afectaban seriamente porque estaba escorado y en cuyo interior había muchas vidas humanas en peligro, y que un capitán -cuando ya estaban a salvo los tripulantes- asume trabajos de cubierta que, oficialmente, no le corresponden pero que alguien tiene que realizar; un capitán que recorre de babor a estribor y de proa a popa su barco para conocer en cada momento su situación y que, por lo tanto, abandona el puñetero puente del buque donde se encuentra todo el cuadro de radiocomunicaciones porque ahora ya no hay radiotelegrafistas u oficiales radioelectrónicos a bordo con cámara propia para su oficio y, por tanto, en ese tiempo de permanencia en cubierta cualquier llamada que se efectúe no va a ser atendida por nadie porque nadie está a la escucha.
A lo mejor la juez desconoce lo que es una sirga, un chicote y hasta un cabo de remolque. Así, naturalmente, no sabe cuánto puede pesar un cabo de estas características, y trata de demostrar que el veterano capitán Mangouras no atendió la petición-orden de atender el remolque que exigía el Ría de Vigo, remolcador de Remolcanosa contratado por Salvamento Marítimo y que, en sus horas libres, se dedica -como ave de presa- a aquello que navegó y que se muere en la mar porque incidentes y accidentes nunca faltan. Un cabo de remolque demandado por el Ría de Vigo que, cuando lo hizo firme, se rompió en varias ocasiones. Se quería evitar, como fuese, que el petrolero se aproximara a la costa. Arrastrarlo, como fuese, mar adentro. Y si era necesario -como propuso más de uno- que un buque de la Armada lo hiciera volar por los aires (el entonces alcalde de A Coruña, Francisco Vázquez, apuntó la posibilidad de utilizar bombas de fósforo).
La jueza decide que López-Sors es quien se responsabiliza del mando único, sin tener en cuenta que el Plan de Contingencias señala al director general de la Marina Mercante como el hombre que debe pasar a un segundo o tercer plano para dejar en manos del responsable de Contaminación Marina y Lucha contra la Contaminación (en aquel momento Manuel Nogueira) las decisiones a tomar porque él sí tiene la obligación de hacerlo así en función de su cargo, y no López-Sors. En fin, se equivoca la jueza cuando da respaldo a un ingeniero naval que había intervenido anteriormente como parte en la decisión de alejar el buque.
Muchos errores. Demasiados en tan sólo unas líneas que, al decir de un Catedrático en Derecho, están mal escritas y, además, resultan en buena medida ininteligibles.
Tiene derecho a equivocarse, evidentemente. Porque ser jueza no significa más que eso. Y menos, tampoco. Lo que no puede es ser parte (o por lo menos parte de parte), que es lo que denunció el BNG.
Puede ser una buena jueza de instrucción. Sobre todo, cuando el expediente del Prestige salga de "su" juzgado, porque éste quedará más diáfano y podrá dedicarse a lo cotidiano.
Link: www.laopinioncoruna.es


