La flota coruñesa pide una moratoria al pago de los créditos para afrontar la crisis
Los empresarios de la pesca denuncian que las entidades financieras tienen una "actitud intransigente" que puede abocar al cierre a algunas compañías por falta de liquidez
MANUEL BARRAL A CORUÑA Los armadores coruñeses han denunciado en los últimos meses la difícil situación por la que atraviesa el sector pesquero y han presentado varias propuestas que pretenden solventar los problemas actuales a la espera de que las administraciones las tengan en cuenta. La principal exigencia de esta flota, fundamentalmente la de Gran Sol, es lograr un aplazamiento de las amortizaciones de créditos durante dos años "para permitir a las empresas recuperar el equilibrio perdido".
El presidente de la Asociación de Armadores de Buques de Pesca de A Coruña (Arpesco), Jesús Etchevers, asegura que, aunque el precio del combustible ha caído en los últimos meses, "el precio del pescado sigue sin alcanzar los niveles necesarios para que el resultado de la explotación de los barcos, a pesar de ser ahora positivo, sea suficiente para que los armadores puedan hacer frente a las pérdidas del año pasado y cumplir con las obligaciones adquiridas con las entidades financieras". Además, denuncia la "actitud intransigente" de la mayoría de cajas y bancos y no descarta que alguna empresa se vea obligada a cesar su actividad por falta de liquidez.
El aplazamiento en el pago de los créditos es la medida más importante que la flota coruñesa presentó en la reunión de empresarios que se celebró hace dos semanas y con la que pretendían llevar a la Xunta, de forma conjunta, posibles soluciones a la actual crisis que sufren todos los sectores económicos.
Sin embargo, los armadores de A Coruña lamentaron que durante el encuentro el resto de los empresarios de la pesca no tuvieron muy en cuenta esta propuesta y "solicitaron otras medidas como aumentar el calado de los puertos, que no redundan de forma tan directa en la mejora de la situación económica del sector pesquero".
Otra de las propuestas realizadas por la flota coruñesa es limitar y controlar las importaciones de pescado de terceros países y exigir su correcta identificación "para tratar de que el precio en primera venta del pescado que capturan nuestros barcos recupere niveles de normalidad y la rentabilidad de las empresas alcance niveles que permitan su continuidad".
Arpesco denuncia que el pescado importado de terceros países "invade nuestro mercado sin límites". "Es producido con costes muy inferiores porque esa flota no está sujeta a las normas medioambientales, de conservación de las especies, de control, laborales, fiscales y otras que la UE exige a sus armadores", explica Etchevers.
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