El nuevo plan de gestión de la merluza del norte divide al sector pesquero
Las cofradías creen que la situación del recurso no justifica que se recurra al principio de rendimiento máximo sostenible, con reducciones de captura que pueden superar el 33%.
ANTÓN LUACES A CORUÑA La propuesta de reglamento del Consejo de Pesca de la UE por el que se establece un plan de gestión a largo plazo para la población de la merluza del norte, y las pesquerías que explotan esta especie, divide al sector pesquero español. Mientras que la patronal pesquera Cepesca busca el consenso para asumir los planteamientos comunitarios, los representantes sociales se oponen a los mismos.
El nuevo sistema sustituye el objetivo de precaución que utilizaba el Consejo Internacional de Exploración del Mar (ICES) para la gestión de la merluza por el objetivo de rendimiento máximo sostenible, que, de acuerdo con el artículo 6, podría exigir en algunos casos una reducción de un 33%, e incluso hasta el 66%, de las posibilidades de pesca. El Instituto Español de Oceanografía considera "incoherente" este artículo con el 7.2, que prevé reducciones ostensibles menores: del 10 o el 20%.
La subdirectora general de Asuntos Pesqueros Comunitarios, Concepción Sánchez Trujillano, entiende que gestionar todas las especies en base al principio de rendimiento máximo sostenible es un compromiso derivado de la Cumbre sobre el Desarrollo Sostenible de 2002, celebrada en Johannesburgo. Sin embargo, para las cofradías españolas "la situación del recurso no parece justificar que se adopte un plan de gestión en base al principio de rendimiento máximo sostenible". Además, recuerdan que el entonces secretario general de Pesca Marítima así lo había expuesto en una reunión sobre esta pesquería: "La merluza del norte no es una especie agotada que requiera medidas urgentes".
Por este motivo, los pósitos creen que "no se puede dar el visto bueno al texto propuesto por la patronal y, sin perjuicio de lo que finalmente decida la Federación Nacional, en principio no parece aceptable que, entre otras cosas, proponga que se endurezcan las medidas para otras flotas".
El reglamento propuesto establece un plan a largo plazo para la gestión de la población septentrional de merluza y las pesquerías que explotan dicha especie y tiene como objetivo mantener la biomasa de la merluza del norte a un nivel que permita su explotación de acuerdo con el máximo rendimiento sostenible, sobre la base de dictámenes científicos, y tiende hacia la estabilidad y rentabilidad del sector pesquero.
Nuevos elementos
Entre los elementos nuevos que se introducen en el plan destaca la necesidad de reexaminar los objetivos, concentrando los esfuerzos en lograr el índice de explotación óptimo que garantice el rendimiento sostenible más elevado que permitan las condiciones oceanográficas y consiguiendo un índice de mortalidad por pesca anual muy inferior al actual.
La propuesta también pretende adaptarse a las actuales condiciones económicas y sociales teniendo en cuenta la reestructuración provocada a raíz del aumento de los precios de los combustibles en 2008 y la baja rentabilidad. Además, tratará de reducir los descartes de merluza para alcanzar el mayor rendimiento posible y disminuir el porcentaje de ejemplares desechados de esta y otras especies capturadas junto a ella.
Mientras, las disposiciones sobre control deben adaptarse a la nueva estructura y las nuevas disposiciones, que entienden que es necesario reforzar este apartado.
Además, la propuesta asegura que el objetivo de desarrollo del plan "es coherente con la política medioambiental de la CE y, en especial, con los elementos de dicha política relativos a la protección de los hábitats naturales y a la conservación de los recursos".
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