El furtivismo degenera en actos vandálicos contra las cofradías
Los responsables de?las capturas ilegales extienden sus amenazas a los vigilantes de las rías
La mayoría de los presidentes de agrupaciones de mariscadores han sufrido agresiones
El furtivismo ha generado en los últimos tiempos hechos violentos cuyas principales víctimas han sido los patrones mayores y los presidentes de las agrupaciones. En su nivel más leve están las amenazas y los ataques verbales. Son muy pocos los responsables de entidades de percebeiros que no hayan recibido advertencias más o menos serias. Hace unos años, Álvaro Marcote, de Fisterra, dejó su cargo por esta causa. Ramón Vilela, de Muxía, ha reconocido este tipo de presiones, al igual que muchos vigilantes contratados por las cofradías, como sucede en Ferrol.
Más graves son los atentados contra las propiedades. En los últimos años ha habido desde daños en los coches hasta incendios intencionados. A José Pérez, de Camelle, le han rayado el coche en varias ocasiones. Otras veces son los vehículos de la cofradía los que aparecen con las ruedas pinchadas. Manuel Cao, patrón mayor de A Coruña, ya ha sufrido el problema, al igual que Javier Sar. El anterior responsable del pósito cormelán, Suso Lista, tuvo que limpiar su turismo de una lluvia de escupitajos con el que se lo cubrieron mientras él mariscaba.
Fuego
De mayor calado han sido los gastos que han tenido que asumir en Camariñas o Camelle. En el primer caso, un fuego intencionado destrozó un bajo que tenía el presidente de la agrupación, y en el otro un incendio comenzó en la caseta del responsable de los percebeiros y acabó por destruir todas las que había en Arou. A pesar de que todos están seguros de la identidad de los autores, nunca ha sido detenido nadie en la Costa da Morte.
También son muy frecuentes los robos. En Vilanova de Arousa sustraían lanchas para utilizarlas para el furtivismo, mientras que en Camelle son frecuentes las sustracciones de artes. En general, los autores de este tipo de hechos son vecinos del mismo pueblo y casi siempre conocidos.
El asunto más grave son los daños personales. En Camelle estuvieron a punto de ahogarse los percebeiros que se enfrentaron a una lancha de furtivos, al ser abordada su barca. En Boiro el presidente de la agrupación de productores de Cabo de Cruz resultó herido grave en una pelea entre mariscadores y furtivos. En este lugar los vigilantes han sido amenazados con un arma blanca y apedreados. También hubo enfrentamientos en A Coruña la pasada Semana Santa y en Vilaxoán a mediados de abril. En alguno de los casos hubo que llevar a las víctimas al hospital.
Sin embargo, una de las cuestiones que más preocupan al sector es la relación entre furtivismo y delincuencia común. En Corme decomisaron hace unos días 34 kilos de percebe a O Picón, un hombre que lleva años mariscando donde le viene en gana y tiene un amplio historial delictivo. De hecho, ha estado en prisión varias veces.
En Ferrol se encontró relación entre los inculpados por la extracción de vieira con toxina y la sustracción de automóviles, y en Bueu han reservado una zona para que vayan a recoger percebes los drogadictos. Cerca de las ciudades este tipo de furtivos son bastante frecuentes, al igual que otros colectivos marginales, que resultan muy peligrosos cuando los vigilantes o los propios mariscadores intentan disuadirlos de sus acciones.
Sin embargo, los principales ataques suceden en los pueblos pequeños, entre personas que se conocen. Por eso, las denuncias por marisqueo furtivo son muy escasas. Otro de los problemas del furtivismo es la cifra de accidentes que provocan por el desconocimiento de las zonas de trabajo y la falta de práctica y oficio.
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