Mariscadoras sin permiso se encaran con las legales a pie de playa, en Carril
Mar tratará de frenar el conflicto a través de un acuerdo con ambos colectivos para ampliar las autorizaciones
«Os nosos fillos teñen que traballar», proclamaban las mariscadoras sin autorización para faenar, que defienden la ampliación de los pérmex Autor de la imagen: | MARTINA MISER
Mariscadoras sin papeles frente a mariscadoras con ellos. Concesiones problemáticas que generan conflictos recurrentes, incluso entre cofradías distintas, desde hace décadas. Enfrentamientos vecinales, territoriales e incluso personales. Un cóctel peligroso que, en demasiadas ocasiones, constituye el pan nuestro de cada día de un sector complejísimo que todavía se encuentra en vías de regularización definitiva. Así es el marisqueo en Galicia, y así se mostró, en su cruda y bamboleante realidad, ayer, en Carril.
El meollo del problema es tan sencillo de formular como difícil de gestionar. Un grupo de 20 a 50 personas disponen de certificados de la Consellería do Mar que acreditan su formación como mariscadores de a pie, o llevan camino de conseguirlo. Pero aprobar el curso no significa poder faenar. Para ello es necesario obtener un permiso de explotación (pérmex), en un proceso coordinado en el que deben intervenir las mariscadoras legales, la cofradía a la que pertenecen, y la Consellería do Mar.
En el pósito de Carril existe, desde comienzos de esta década, una agrupación organizada que explota a pie sus concesiones. Comenzaron siendo unas 130 mujeres, pero con el paso del tiempo, los temporales, las bajas y los intereses de cada cual, han terminado por militar en ella solo 65. Ellas son quienes tienen los pérmex y, por tanto, quienes pueden trabajar las playas. Si alguien lo hace por su cuenta será considerado furtivo, poco importa que haya asistido o no a un cursillo.
Los aspirantes han constituido un colectivo propio, Lazareto, y reclaman que la agrupación de marisqueo a pie se amplíe hasta incorporarlos. Sin embargo, en los tres últimos años, los planes de explotación, que debe ratificar la Xunta, solo han planteado la creación de 10 nuevas plazas, a todas luces insuficientes. «Nós mesmos consideramos que esta cifra é ridícula», apunta el patrón mayor, quien se compromete a proponer a su cabildo y a la Dirección Xeral de Ordenación dos Recursos Mariños una ampliación decidida de las autorizaciones: «Cando menos, 30 ou 40».
Mientras, las mujeres en ejercicio defienden su derecho a controlar el proceso. Son ellas, argumentan, quienes han sudado para mantener la zona en condiciones, porque no solo se trata de faenar, sino también de sembrar, cuidar y limpiar.
Toda esta secuencia desembocó ayer en un enfrentamiento tenso, aunque no violento. Las mariscadoras sin permiso se plantaron en A Fangueira, a un paso de la delegación de Mar en Carril, frente a las legales. En ausencia de vigilantes o policías, que solo llegaron mucho más tarde, las acompañaron mar adentro. Se trasladaron después a la cofradía, donde desplegaron cadenas y pancartas, para volver a intercambiar caricias dialécticas en la lonja. La Xunta ha convocado a todas las partes a una reunión. Será el viernes, y de ella depende que el conflicto no vaya a más.
Link: www.lavozdegalicia.es


