El censo de la flota operativa perdió casi tres pesqueros gallegos al día durante 2008
El año pasado 1.052 embarcaciones con base en Galicia abandonaron la pesca . La crisis por el encarecimiento del gasóleo y los bajos precios en lonja obligaron a muchos profesionales a dejar la actividad
MANUEL BARRAL | A CORUÑA La flota pesquera gallega se encuentra en un constante proceso de reducción. Según los propios armadores, desde la entrada de España en la Unión Europea los recortes han sido "exagerados" y todavía se mantienen. Los problemas por el encarecimiento del gasóleo en 2008 provocaron que la CE concediese ayudas al desguace, de las que se aprovecharán 37 barcos de altura gallegos, pero al margen de estas subvenciones, en ese mismo año, desaparecieron más de 1.000 pesqueros en Galicia entre todos los segmentos de flota. Esto supone que abandonaron la actividad casi tres embarcaciones al día (1.052 en todo el año).
Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Medio Marino sobre el Censo de Flota Pesquera Operativa, a 31 de diciembre de 2008 la comunidad gallega contaba con 5.225 pesqueros mientras que en la misma fecha de 2007 la flota ascendía a 6.277 unidades, un descenso del 17% en un año.
Las dificultades por el constante encarecimiento del gasóleo, los bajos precios en primera venta del pescado y los problemas de los empresarios para acceder a financiación son algunas de las causas que, según los armadores gallegos, explican la reducción de flota y la quiebra de "muchas" compañías del sector.
La situación no es exclusiva de Galicia pues en el conjunto de España la desaparición de buques llegó al 13%. Mientras que a 31 de diciembre había 13.002 embarcaciones de pesca, al cierre del año pasado quedaban 11.247 tras la pérdida de 1.755 unidades. El descenso en la comunidad gallega, sin embargo, supone el 60% del total de pesqueros perdidos en todo el Estado.
Ninguna autonomía con costa ha conseguido escapar a la reducción en su censo de buques provocada por las dificultades económicas de 2008. La comunidad gallega es la que cuenta con el recorte más acentuado, del 17%, pero otras como Cataluña o Murcia experimentaron descensos importantes de hasta el 14% de sus efectivos para la pesca.
A pesar de los recortes, la flota de Galicia sigue siendo la más grande de España, con 5.225 barcos, seguida de Andalucía con 1.792. La comunidad andaluza perdió un 9% de sus embarcaciones pues a 31 de diciembre de 2007 tenía 1.978 pesqueros.
El tercer lugar en número de buques lo ocupa Cataluña, con 1.051 al cierre del año pasado. Esta cifra supone un descenso del 14% respecto al ejercicio anterior, en el que los navíos con base en territorio catalán que ejercían la actividad extractiva superaban los 1.220.
Murcia registró el mismo porcentaje de reducción, el 14%, aunque su volumen de flota es muy inferior, con sólo 226 embarcaciones.
Canarias también sufrió una importante caída en el número de pesqueros inscritos en sus puertos base, del 12%, al pasar de 1.102 unidades a 31 de diciembre de 2007 a 974 al cierre del año pasado.
Además de Andalucía, la Comunidad Valenciana también perdió un 9% de sus barcos de pesca en sólo un ejercicio, de 790 a 720. Las siguientes autonomías con más proporción de buques que abandonaron la actividad son Asturias y País Vasco (8%), Baleares (7%) y Cantabria (3%).
Mientras que el año pasado sólo esta última comunidad quedó por debajo del 5% de reducción de flota, un año antes la evolución de los censos de pesca se movía en una horquilla entre el aumento de unidades y la pérdida de un máximo del 7% del total.
De hecho, mientras que en el año 2008 en Galicia desaparecieron el 17% de los buques, entre mediados de 2006 y finales de 2007, sólo abandonaron la actividad el 3%.
Esta es una muestra más, según los profesionales del sector, de que la crisis del gasóleo del pasado ejercicio tuvo importantes consecuencias para la pesca española, en general, y gallega en particular. Algunos armadores apuntan que tras la huelga por el coste del combustible en junio de 2008 muchos barcos de altura no volvieron a salir al mar.
El principal problema era que los bajos precios que alcanzaba el pescado en primera venta apenas llegaban para cubrir los gastos fijos de las embarcaciones por lo que "preferían amarrar los buques a salir al mar a perder dinero".
Mientras, en la flota de bajura, las bajas cotizaciones del pescado forzaron a muchos profesionales a abandonar la actividad antes de tiempo y dar de baja sus embarcaciones del censo de flota.
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