El ´infortunio´ del ´Ficha Segundo´
Expertos en seguridad marítima cuestionan la versión del patrón sobre el naufragio del arrastrero de Ribeira y lo atribuyen a un exceso de carga o a una reforma que comprometió la estabilidad
Hace diez días que perdió a uno de sus hombres en el naufragio del arrastrero 'Ficha Segundo' y, como el resto de la tripulación, apenas descansa. Juan Ventura Fontaíña, patrón del pesquero hundido, dio anteayer su versión sobre lo que ocurrió a bordo a la comisión que investiga el suceso y a la prensa. Una sucesión de golpes de mar, una fatal coincidencia que provocó el hundimiento del buque y la muerte de su engrasador. Ingenieros y expertos en seguridad marítima alegan que un buque bien diseñado soporta los embates de la mar
L. COSTAS | A CORUÑA La explicación que el patrón del Ficha Segundo dio el martes en la Capitanía Marítima de Vilagarcía no convence a los ingenieros y expertos en seguridad marítima. El accidente del pasado día 15 en el que falleció el engrasador del barco, Francisco Javier García Pouso, sorprendió a su jefe, a Juan Ventura Fontaíña, en el puente de mando. El barco había zarpado de Burela de madrugada y a las tres y media de la tarde se encontraba a 23 millas de la costa lucense cuando el patrón dirigía el izado de la red de pesca desde el puente de mando. Entonces, comentó el miércoles Ventura, se produjo una "sucesión de desafortunadas circunstancias" que precipitaron la escora del buque, su posterior hundimiento y la muerte del engrasador, de 43 años.
"Trabajamos muchísimos días con el mar así. Creo que fue un golpe de mar en un momento inoportuno lo que provocó que el barco se escorase y entrara agua en la bodega a través de la puerta de carga que en ese momento estaba abierta. La mala suerte hizo que un segundo golpe de mar provocase una nueva entrada de agua que ya fue imposible de achicar con las bombas de la embarcación", explicó Ventura a la prensa tras declarar en la Capitanía Marítima de Vilagarcía.
Ingenieros y expertos en seguridad marítima consultados por este diario cuestionan esta versión y apuntan a un fallo de estabilidad provocado por dos posibles causas.
La primera hipótesis es que el Ficha Segundo cargó de más las bodegas, lo que provocó una escora del buque que luego se inundó progresivamente a través de la trampilla del trancanil. La segunda, que podría sumarse incluso a la primera, es que el buque haya sido sometido a una reforma que haya lastrado su estabilidad. Y es que la versión del golpe de mar tantas veces empleada para explicar los naufragios no convence a los expertos, que entienden que la tripulación de cualquier arrastrero que sufriese una entrada masiva de agua se apresuraría a cerrar las puertas de carga para contener la inundación y poner a funcionar las bombas de achique. Puede haber fatales golpes de mar pero no en unas condiciones meteorológicas relativamente buenas para la pesca ni en un arrastrero del porte del Ficha Segundo. Eso sí, si éste está bien construido y cumple las normas de distribución de cargas que marca el libro de estabilidad. Las pesquisas de la Comisión de Investigación de Siniestros Marítimos no han hecho más que empezar. Con el buque hundido a 200 metros de profundidad a los técnicos sólo les queda rastrear el historial del buque a través de los documentos que consten en las capitanías marítimas para averiguar si existieron fallos de diseño o reformas posteriores que dejaron el arrastrero tocado.
Nada ha querido decir hasta ahora la casa armadora. Los hermanos Martínez Pardavila huyen de la prensa y piden que se respete el dolor de una tripulación que sufre los efectos de un nuevo "infortunio".
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