La flota gallega de bajura detecta un uso ´minoritario´ de los chalecos salvavidas
La asociación de armadores de artes menores impulsa ante el Gobierno central un estudio estatal sobre los equipos de seguridad más adecuados para cada tipo de faena.
P. PIÑEIRO | A CORUÑA El uso de los chalecos salvavidas por parte de los tripulantes de las más de 4.200 embarcaciones dedicadas a la pesca de bajura y al marisqueo registradas en Galicia es "muy minoritario", lo que se traduce en mayor riesgo en caso de siniestro. Desde el sector se cuestiona la adecuación de los modelos actuales a las necesidades de la faena y se critica también el incremento de los costes -casi 800 euros al año de media- que ha de soportar la flota de bajura para cumplir unas normas de seguridad que "se imponen pero sobre las que nadie pregunta" a los profesionales.
Tal es la premisa de la que partió la Asociación de Armadores de Artes Menores de Galicia (Asoar-Armega) para acudir a la Administración Central hace ya unos meses en demanda de un estudio para tratar de remediar esta situación con el único fin de encontrar modelos más adecuados y abaratar costes sin reducir la seguridad en el mar.
Según explicó a este diario el secretario de Asoar-Armega, Luis Rodríguez, tras presentar su propuesta de análisis de la actual situación a la Dirección General de la Marina Mercante hace ya casi un año, ésta fue aceptada y como respuesta se constituyó una comisión en la que, además de la propia Asoar-Armega se dio entrada a la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores, a la gran patronal pesquera española Cepesca y a la Cooperativa de Armadores de Vigo, así como a los ministerios de Fomento, Medio Marino y Trabajo y a una empresa certificadora de estos equipos de seguridad.
Hace sólo unos días que se volvieron a reunir en Madrid los integrantes de todas las partes implicadas en el proyecto con el fin de dar luz verde a un estudio pormenorizado tanto de la situación actual como de las necesidades en cuanto a equipos de seguridad de todos los segmentos de la flota y atendiendo también a las necesidades de los profesionales en función de las artes que emplean y de la costa en que operan, de forma que se pueda dar con los modelos adecuados a cada sector. "Estamos muy contentos de que se haya escuchado y aceptado nuestra propuesta y esperamos que en unos meses, entre cuatro y seis, podamos contar con resultados concretos de ese estudio que se puedan aplicar a toda la flota española, después de estudiar cada caso, porque no tienen las mismas necesidades los pescadores de una zona litoral que los de otra ni los de un arte o flota que los de otros", explica Rodríguez.
En la última reunión sobre este asunto, la Federación Nacional de Cofradías se comprometió a consultar a su directiva si por su parte proponen su propio estudio estatal, de forma que ya en el próximo encuentro puedan acudir con su propuesta, cuestión que a Rodríguez le parece "positiva" aunque preferiría que los representantes de los pósitos hubieran acudido ya a la anterior reunión con "los deberes hechos".
Pese a todo, los representantes de Asoar-Armega van a comenzar a emitir ya a la Administración sus propios datos por flotas y artes, en la pretensión de "simplificar la normativa aplicable actual" y dar con los modelos más adecuados para los profesionales para lograr el objetivo último, que es "la seguridad de la gente que trabaja en el mar".
Costes e inconvenientes
En la actualidad, las embarcaciones pesqueras están obligadas a contar con un chaleco salvavidas para cada tripulante enrolado y, en concreto, con dos modelos. Uno de ellos, el Finisterre, está diseñado para garantizar la seguridad de los marineros en caso de abandono del buque. El segundo, el inflable, está pensado para la faena a bordo.
"Además del coste tanto de la compra como del mantenimiento anual de los equipos individuales, que es "alto" -22 euros la primera revisión y 70 las posteriores-, "desde el sector hay grandes quejas sobre la incomodidad de los chalecos o incluso sobre el riesgo que ofrecen en determinadas artes y por eso la mayoría no los usan y creemos que ha llegado el momento de cambiar esta situación logrando unos modelos adecuados para cada sector", explicaba Luis Rodríguez.
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