La bajura gallega denuncia que las nuevas normas de seguridad duplican sus gastos
P. PIÑEIRO / A. LUACES | VIGO / A CORUÑA La nueva normativa de seguridad, salvamento y prevención de riesgos que han de cumplir las embarcaciones pesqueras de bajura casi ha doblado los gastos que soportan los armadores de esta flota.
Así, de los 2.392 euros en que se estimaba el gasto que debía realizar cada armador inicialmente para la implantación de los equipos y medidas de seguridad a bordo -medios de emergencia, equipos de radiotelecomunicación o botiquines-, se ha pasado a los 5.269 actuales a que obliga la más reciente normativa. Además, los gastos derivados de la obligatoria inspección, revisión y mantenimiento, de estos equipos a lo largo de cinco años ha pasado de 1.995 euros a casi 3.800. Como consecuencia, de la suma de todos esos conceptos resulta que el gasto total en cinco años ha pasado de 4.388 euros a los 9.065 actuales o, lo que es lo mismo, de 399 euros anuales se ha pasado a 759 al año por cada buque.
Estas estimaciones figuran en el informe elaborado por la Asociación de Armadores de Artes Menores de Galicia (Asoar-Armega) como consecuencia de las reiteradas quejas de los afectados en los distintos puertos gallegos, según explicó a este diario el portavoz de la asociación de armadores de la flota artesanal gallega, José Luis Rodríguez.
Cálculo de los gastos
El informe estima y valora, con precios de mercado ofrecidos por distintas empresas proveedoras del sector, las inversiones aproximadas a que está obligado todo armador de un buque de las características generales de los dedicados a la pesca de bajura con artes menores en la costa gallega para la adquisición e implantación de los obligatorios equipos de seguridad y comunicaciones, así como los derivados de su inspección, mantenimiento y revisión. El informe también recoge los gastos por contratar un servicio de prevención ajeno encargado de gestionar la prevención del buque.
Para la estimación se tomó como referencia un buque de una eslora aproximada de 12 metros, con casco de madera y espacios cubiertos habitables y en el que desarrollan su trabajo cinco tripulantes.
Los equipos de seguridad obligatorios, según la normativa más reciente, para los pesqueros de estas características han de contar, entre otros, con balsa salvavidas, aros salvavidas (un aro con una rabiza de 18 metros para cada dos personas), un chaleco salvavidas de inflado automático con radiobaliza personal por cada tripulante y, para señales de socorro, un mínimo de tres bengalas de mano y tres cohetes lanzabengalas. Además, precisan de extintores portátiles y un balde contra incendios.
También es obligatoria una instalación radioléctrica VHF y una radiobaliza de 406 MHz, además de dotar al buque y la balsa salvavidas de botiquín.
Ante esta situación, pese a no cuestionar la necesidad de contar con los equipos ni de rebajar la seguridad a bordo, los armadores de la flota artesanal reclaman posibles acciones que abaraten estos costes para un sector que no vive sus mejores momentos de rentabilidad. "La prevención requiere cambios en los equipos de trabajo, inversiones que afectan especialmente a un sector con unos márgenes de beneficios tan escasos que cualquier nueva exigencia haga plantearse al armador si resulta rentable mantener la actividad", señala Asoar-Armega.
Link: www.laopinioncoruna.es


