Mar aún no ha decidido si el sector deberá dejar de pescar pulpo durante dos meses
Alude a un informe que sostiene que la veda en mayo y junio no garantiza la recuperación del cefalópodo
Gobierno y oposición discrepan acerca del estado del recurso en aguas gallegas
El año pasado, a estas alturas, las embarcaciones autorizadas a faenar con nasa de pulpo se preparaban para hacer frente a una veda de dos meses que arrancó a principios de mayo. En este ejercicio, sin embargo, todavía no saben si tendrán o no que dejar de capturar cefalópodo. La Consellería do Mar no ha decidido todavía si este año vedará la captura de una especie vital para la flota de bajura, que pueden capturar más de 1.400 embarcaciones gallegas.
En principio, la Xunta no era partidaria del paro por dos motivos. Primero porque, según sostiene la Xunta, el pulpo parece haber entrado en la senda de la recuperación biológica, a tenor del nivel de capturas de que han registrado en lo que va de año, que suponen ya el 59% de las comercializadas en todo el ejercicio pasado. Y, sobre todo, porque los técnicos de la Consellería consideran que la veda no garantiza la conservación de la especie, dado que los meses elegidos mayo y junio, coinciden con la temporada en la que los reproductores maduros mueren y los alevines todavía no han alcanzado el tamaño comercial, por lo que ni un grupo ni el otro estarían protegidos por ese descanso.
Así las cosas, el director xeral de Ordenación, Pablo Fernández Asensio, defendió ayer que la veda, de haberla, debe acompañarse de otras medidas si se quieren obtener resultados positivos. Esas acciones de protección pasarían por fijar un peso mínimo de captura, unos topes máximos diarios y limitar el número de embarcaciones autorizadas a pescar.
Por «aforrar cartos»
Las reticencias de Mar a imponer una veda fueron duramente criticadas por los grupos de la oposición, que acusaron al departamento de Rosa Quintana de renunciar a la medida solo por «aforrar cartos», aseguró Bieito Lobeira, portavoz del BNG. Ni Bloque ni PSOE compartieron el optimismo sobre la recuperación del recurso, pues, como explicaron ayer en la comisión de Pesca del Parlamento, los datos de tres meses no completos no son suficientes para deducir que el pulpo esté recuperado, especialmente cuando se ha cerrado un ejercicio en el que «as vendas nas principais lonxas galegas diminuíron un 77%» e, incluso, en A Guarda, «a confraría decidiu suspender a captura de polbo», recordó Lobeira.
Fernández Asensio, por su parte, explicó que la decisión final sobre si habrá o no veda se tomará a finales de este mes, en una reunión con las federaciones de cofradías afectadas.
Lo cierto es que el sector, al menos el de la provincia de A Coruña quiere descanso, se llame este paro biológico -subvencionado- o veda -sin ayuda pública-. Ahora bien, imponen una serie de condiciones, como que el final de la veda coincida con la apertura de la campaña de la nécora, que el paro afecte a Galicia, pero que se negocie con el Gobierno central para que el paro afecte también a las demás comunidades autónomas, que se les permita despachar con artes que no tienen en su permiso de explotación y que se controlen las importaciones de género.
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