Sentido común cuando el agua es más que un río
ANTÓN LUACES Que el actual ministro de Fomento no es hombre de mar lo demuestra su lugar de nacimiento: Palas de Rey (Lugo). Que puede tener aficiones marítimas lo evidencia su interés por disponer para las vacaciones estivales de un lugar de acogida cerca de la playa en las Rías Baixas gallegas. Que intentó dar un paso definitivo en la consolidación del servicio español de Salvamento Marítimo está a la vista. Y que va a cargarse tal servicio, parece evidente. Porque la dotación mínima de un barco para que éste navegue no quiere decir que sea la que necesita cuando se trata de intervenir en un operativo de rescate de vidas humanas, remolques a contrapelo, lucha intensa contra la contaminación marítima, etc.
Esto lo saben -o al menos debieran saberlo- aquellos que el ministro José Blanco tiene como asesores. Porque de no ser así, habría que decretar su cese.
Puede ocurrir -que no parece sea el caso- que los buques de Salvamento Marítimo cuenten con dotaciones superiores a las necesarias, y si es así, habría que promover el cese, asimismo, de aquellos que establecieron el número de tripulantes para cumplir adecuadamente con las necesidades de un servicio a bordo.
Porque no es lo mismo que sobren tripulantes a que estos falten, como tampoco es lo mismo una guardia localizada (que permite al personal de guardia permanecer, por ejemplo, en su domicilio) a un sistema operativo de 24 horas diarias cada uno de los 365 días del año. Y es que si, en varias ocasiones, ha habido que criticar los retrasos inexplicables en el tiempo de respuesta a una emergencia en la mar, ¿qué habrá que decir cuando se opte por mantener lejos de la base -en el caso de aviones, helicópteros y buques- a parte de sus tripulaciones?
¿Va a correr el riesgo el ministro de Fomento de confundir el mar con el río de su pueblo? ¿Va a poner en peligro la prestación de un servicio que es vital para quien navega, para quien transporta materiales peligrosos frente a la costa española, para quien faena en la pesca de altura o la de bajura por ejemplo a 20 o 40 millas de su apartamento en la provincia de Pontevedra?
La mar es más ancha, más larga y más peligrosa que el río Pambre, que riega las tierras benditas de Palas de Rey. No hay que confundirlo. Y la función de navegar en la mar o el cielo no es la misión única de barcos, aviones y helicópteros del Salvamento Marítimo español porque lo hacen para prestar auxilio a alguien o a algo que, casi siempre, se halla en peligro en medio de fuertes vientos, olas como montañas y con escasa visibilidad. Algo que, con perdón, señor ministro, no ocurre en el Pambre, su Pambre de Palas, que es río bienhechor y permite la existencia, entre otros, de un balneario muy acogedor.
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