Prueban un sistema que permitirá a las empresas ver la pesca de los barcos
El «Vizconde de Eza» zarpó de Vigo para probar en Gran Sol un método con el que se pretende reducir los descartes
El envío de imágenes en tiempo real permitirá a los compradores reservar especies que suelen devolverse al mar
Ya se ha comprobado su correcto funcionamiento en tierra y ahora toca verificarlo en el medio donde cobra sentido: el mar. Un innovador sistema coordinado por el CSIC pretende sacar provecho a los descartes, aquellas capturas no deseadas que se devuelven sin vida al mar. «Cuando el barco va a pescar, a las especies objetivo siempre se unen otras que no lo son. Estas ocupan sitio en la bodega y no se les encuentra salida en el mercado, por lo que se acaban tirando», explica el científico del Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo y uno de los coordinadores del proyecto, Luis Taboada.
El buque Vizconde de Eza -del Instituto Español de Oceanografía (IEO)- zarpó ayer de Vigo para poner en práctica durante un mes en Gran Sol este mecanismo, que ya ha dado buenos resultados en tierra. Su objetivo es «minimizar» esos descartes, o bien, «darles salida comercial una vez capturados mediante el valor añadido que tienen para las industrias cosmética, farmacéutica y alimenticia».
Especie de mercado virtual
El mecanismo consiste en cámaras fotográficas y de vídeo situadas en las cintas transportadoras del parque de pesca de cada barco que, a través de algoritmos de detección, permiten determinar entre el total capturado, qué especies son las buscadas y cuáles no. «Es un sistema de comunicación integral con tierra que permite que, en tiempo real, una empresa vea las especies y exprese su interés para usos distintos de la pesca», explica Taboada. «Ahora se hace manualmente, y lo que no vale se desecha en cantidades grandes y heterogéneas. El sistema permite que se vayan separando especies que serían descartes pero que no lo son al quererlas una determinada compañía».
Una vez se haya comprobado su buen funcionamiento, el siguiente paso es «transferirlo a barcos comerciales», aunque todavía no hay fecha para este avance. «Es un método automático que todavía no lleva a bordo ninguna embarcación que sepamos, y que les sería de gran utilidad para cumplir las políticas, cada vez más exigentes, de la Unión Europea en lo que se refiere a descartes», explica Taboada. «Ya se iban a prohibir este año, y ahora la fecha límite está en el 2015», comenta Luis Taboada.
Este sistema ha sido desarrollado por la empresa viguesa Marexi, ganadora del concurso público de contratación. Se trata de una experiencia que forma parte del proyecto Faros, una iniciativa del Instituto de Investigacións Mariñas de Vigo cofinanciada por el programa Life+Environment de la Unión Europea y que cuenta con la colaboración del Centro de Supercomputación de Galicia, el Centro Tecnolóxico do Mar, la Autoridad Portuaria de Vigo, el Instituto de Investigação das Pescas de Portugal y el propio IEO.
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