«En este sector, la gente quiere seguir, siempre que se les deje»
rosa quintana
Cree clave salvar las diferencias entre profesionales y los científicos
La conselleira de Mar, el viernes en su despacho de San Caetano. Autor de la imagen: PACO RODRÍGUEZ
«Relativamente satisfecha». Así regresó la conselleira de su encuentro en Bruselas con la comisaria Maria Damanaki, a la que consiguió abrir los ojos sobre el efecto dominó que traerá la decisión de la UE sobre el lirio. -¿Es posible solucionar el problema o son inevitables los ERE? -Creo que tenemos varias posibilidades. Damanaki se quedó preocupada cuando le expuse los datos de lo que había. Interiorizó que de un día para otro no se puede decir al sector que va a perder el 93% de su cuota y se comprometió a estudiar salidas en un Consejo de Ministros. Tenemos un sector pesquero que ha sido capaz de aprovechar una especie que apenas tenía valor comercial y que ha sido capaz de desarrollar en su entorno una industria de transformación. Si ahora lo único que se hace es orquestar medidas paliativas, lo único que se conseguirá será arreglar provisionalmente la situación de unos armadores y de unos tripulantes, pero no la de los transportistas, mayoristas y de una industria de transformación que lo único que está haciendo es aportar un pescado que demanda la UE.
-Pero eso requiere tiempo y ya casi va mes y medio de campaña -Ya estamos dando los pasos. Hemos constituido un grupo de trabajo, tenemos prácticamente listo un documento que acredita que es posible seguir trabajando este año y habrá que marcar las pautas de la investigación pesquera a partir de ahora. Creo sinceramente que los recursos no están tan mal como a veces se intenta hacer ver. La merluza, por ejemplo, la están capturando con caña hasta los pescadores deportivos y eso significa que debe de haber una abundancia mayor de la que se presuponía. Es preciso salvar ese distanciamiento que siempre ha habido entre profesionales y científicos. Y esa es una tarea de las Administraciones. Si somos capaces de resolver eso, habremos dado un paso importante para garantizar el futuro de la actividad, porque no es una actividad que la gente quiera abandonar. En este sector, la gente quiere seguir, siempre que se les deje. Si cada día hacemos un nuevo reglamento, ponemos más cortapisas, recortamos cupos, no habrá manera. No estamos ante un sector que esté pidiendo una reconversión, al contrario. En este sector no ha habido paro.
-Eso contrasta con el hecho de que se hayan devuelto 53 millones de euros en ayudas europeas por falta de proyectos que financiar. -Una parte muy importante son las ayudas a la acuicultura y no se ejecutaron porque entre el 2005 y el 2009 no se realizó ningún proyecto porque no había posibilidad de desarrollar la acuicultura en este país. El Fondo Europeo de la Pesca del 2007 al 2013 no lo diseñé yo. En él una gran parte se dedicó a la pesca costera artesanal, pero los condicionantes que se pusieron hacen que sea inviable presentar un solo proyecto que vaya arriba. Y eso no ocurre solo en Galicia, sino en todas las comunidades que tienen litoral. Eso es lo que ha llevado a que haya falta de ejecución de fondos.
-¿Pero se ha perdido el dinero? -Las partidas de la UE no se pierden, puede disponerse de ellas durante todo el período, hasta el 2013. Todo lo que no se emplea se incorpora al ejercicio siguiente. Sí se ha perdido la parte de los fondos cofinanciados y eso genera dificultades a la hora de ejecutarlos al año siguiente, porque hay que buscar fondos propios para los proyectos del año en curso y también para cofinanciar lo que se transfiere de años anteriores.
-¿Seguirá mucho tiempo parada la acuicultura? -A finales de este mes estará a punto el plan director de la acuicultura, con el que queríamos dar seguridad jurídica al sector a la vez que se tenía en cuenta el plan de ordenación del litoral y las directrices de ordenación del territorio. A partir de ahí podremos arrancar con los proyectos acuícolas. Hoy en día está en vigor el plan del 2008, pero las condiciones financieras han cambiado mucho. En el 2005 había fondos comunitarios para las grandes empresas, hoy no las hay, solo son para las pequeñas y medianas compañías, que no tienen pulso financiero para abordar los proyectos de innovación necesarios. Además, los inversores quieren seguridad jurídica antes que nada. Proyectos ya en marcha fueron desechados y hoy la Administración tiene expedientes de responsabilidad patrimonial porque había quien quería invertir y no pudo. Eso puede ser muy costoso, pero lo peor fue el parón que sufrió el sector. La propia Damanaki mostró su preocupación porque es consciente de que, a pesar de tener fondos a su disposición, la UE no ha incrementado apenas su producción acuícola y cada vez tiene que importar más pescado en condiciones higiénico-sanitarias peores.
-¿Y de quién es la responsabilidad? -Ha habido un abandono de la Administración, sin duda. Nadie puede estar esperando cinco años por una autorización. «La propia comisaria está preocupada porque no aumenta la producción acuícola de la UE» «No renunciamos al proyecto de la goleta, solo lo dejamos para una mejor situación económica» rosa quintana conselleira do mar.
«Me duele retirar 557 euros a una persona, pero más que el marisqueo pueda desaparecer»
Quintana admite que ha sido duro retirar la ayuda mensual que Mar proporcionaba a las mariscadoras de más de 65 años que no habían cotizado lo suficiente para tener derecho a una pensión, pero reprocha toda la demagogia que envuelve a lo que ha sido «lo más doloroso que he hecho desde que estoy aquí».
-Ya no hay seguro colectivo, se retira la ayuda a las mariscadoras. ¿Cómo explica esos recortes sociales?
-Me duele todo el uso que se está haciendo de este tema. Es una medida dolorosa, pero también tengo la responsabilidad de gobernar. Desde el 91 estamos intentando que el marisqueo fuese una actividad profesional, como así lo decidió el sector. Por eso en el 93 se impuso la obligatoriedad de darse de alta en la Seguridad Social, aunque se estableció una disposición transitoria que permitía a quienes con 65 años no habían cotizado el mínimo para obtener una pensión pudiesen seguir renovando el permiso de explotación. Y eso lo reconoce la anterior conselleira, Carmen Gallego, en una circular del 2007, pero aparte de reconocer esa capacidad abre dos líneas de ayuda, una para pagar la Seguridad Social y otra mensual de 557 euros. A mí me duele en el alma retirar hoy los 557 euros, pero más ver que el marisqueo puede desaparecer. Destinemos el dinero público a desarrollar esa actividad, a recuperar zonas improductivas y dejémonos de demagogias. Lo que no se puede hacer es lo que hizo Gallego: «Como yo te llevé a una situación complicada [al animar a las mariscadoras a no pagar la Seguridad Social], utilizo fondos públicos para enmendar mi error».
-Pero esos recortes no se entienden muy bien con la construcción de una goleta de más de un millón de euros.
-El proyecto de la goleta no es más que un punto dentro de la apuesta que hacemos por la cultura marítima y en concreto por la carpintería de ribera. En vista de la situación económica, hemos decidido retrasar su construcción más allá del 2011 y en su lugar empezar por otras construcciones más económicas pero que no generarán tantos puestos de trabajo. Nada que ver con el seguro, porque nada tienen que ver unas partidas con otras.
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